sábado, 6 de abril de 2013

Metrópolis.


Son estos tiempos extraños...

Todo el mundo camina,
todos con prisas,
todos corriendo de aquí para allá
vuelta y vuelta a empezar
en un no parar,
con un horario que cumplir,
con un calendario que seguir.

Sí, tiempos muy extraños
todo el mundo,
tanta gente subida a sus zapatos
y éstos en continuo movimiento
sobre asfaltos, vías y arcenes,
en tren, bus o metro,
coche, moto o taxi...
todos agobiados,
sorteando semáforos, puentes,
túneles, pasos de cebra y calles,
calles y más calles,
muchas calles, demasiadas calles,
ninguna igual, casi todas semejantes.

Son estos tiempos,
éstos que nos ha tocado vivir
a ratos en gracia,
por momentos en desgracia,
tiempos muy, pero que muy extraños...
Tú, yo, ese y aquel
todos, o casi todos,
perdidos en mitad de lo conocido
vagando con un rumbo fijo,
divagando sobre el destino.

Qué tiempos estos,
todos caminando sin parar
a veces a pie, otras sobre ruedas
caminando hacía un lugar,
ese lugar, el lugar...
¿qué lugar?,
sin apenas horizonte,
como pollos sin cabeza,
como extras en la película Metrópolis,
como ordenan los hombres grises
de Ende.

Qué extraños estos tiempos
tantos pasos,
tantos caminos,
tantos lugares
y qué difícil llegar a un sitio
al sitio,
a ese sitio que se sienta como tuyo,
como propio
como tu sitio.

Extraño, ¿verdad?


acróbata

6 comentarios:

  1. Pues yo estoy aprendiendo a caminar,dando los menos pasos posibles y estoy viendo que aparte de ser más relajado,es mucho más efectivo.La acción surge de forma natural cuando la resulución interna es clara.

    Besos

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  2. Por fortuna, a veces somos lo suficientemente "inconscientes" como para hacer un alto en el camino, y contemplar... Recordamos así que lo importante no es el destino, sino disfrutar del paisaje hasta llegar a él.
    Besos!

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    1. Por suerte la inconsciencia es toda una ciencia que merece ser estudiada a fondo en su modo práctico...;)

      Besos, Magda.

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  3. Las prisas lo matan todo, muchas veces...

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    1. Normalmente todo lo hecho con prisas se suele hacer dos veces: Una con prisas, la segunda bien.

      Abrazos, Marcos.

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