sábado, 23 de marzo de 2013

De la nada.


Un día, cuya fecha ya apenas si recuerdo y nunca olvido, se me vino a caer con las prisas un buen trozo de vida al suelo.  De golpe y con el tremendo golpe, como el cristal fino de una existencia vivida de puntillas, se me hizo añicos ese gran pedazo que tanto trabajo me había costado moldear sin más herramientas que mis propias maneras de actuar. Intenté con sumo cuidado ir recogiendo cada pequeña esquirla de vidrio sin lastimar la delgada piel de mis manos, para poco a poco, con mi voluntad y la ayuda del tiempo, ir reconstruyéndolo incluso mejor que el original. Pero tras muchos cortes que laceraban las yemas de mis dedos y un continúo sangrar que no me conducía a ningún lado, decidí barrer con todo. Y desde entonces, a fuerza de versos, sudor y valentía comenzar de nuevo a construir de la nada un presente colmado de poesía que me acerque a un futuro donde el sol brille firme cada día.




acróbata

6 comentarios:

  1. Hay veces que es mucho mejor barrer y empezar de nuevo... Y tú sin duda.. tienes la escoba perfecta para ello....

    Un cálido abrazo poeta .. amigo

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  2. Una acertada decisión.
    Además de valiente; sabio.

    Besos Tomás.


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    1. Gracias, Alejandra.

      Una de las grandes verdades de la sabiduría es reconocer la gran ignorancia que nos invade. A partir de ahí todo es más fácil.

      Besos, amiga.

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  3. Tengo por costumbre no guardar nada que este roto.Asi que me parece estupenda tu decisión de contruir de la nada un presente colmado de poesia.

    Qué bello!! Besos

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    1. Gracias, Dayana por tu paso y palabras. Totalmente de acuerdo contigo.

      Besos!!

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