miércoles, 13 de febrero de 2013

Un niño.


Soy un niño....

A pesar de estas ligerísimas líneas de expresión
que comienzan a orejear por el alba de mis ojos
haciéndome presagiar inviernos por vivir.

A pesar de este tono ceniciento
que hace el intento de aflorar
por los bosques de mis sienes.

A pesar del lento e imparable declive
del que es presa mi cuerpo
aún sintiéndome tan lleno de vida.

A pesar de no parecerlo
soy un niño y como tal,
creo en Campanilla, Peter Pan
e incluso el malvado Capitán Garfio.

Y mi niño, ese niño sensible
que sueña, sueña y no se cansa de soñar,
por encima de todo cree
en Antoine Saint-Exupéry
y en su Principito.
Pues aún desde mi edad adulta
sigo llevando dentro al niño soñador
que cuando contempla un sombrero
no lo duda ni un instante
y sabe que se trata de una gigantesca boa
que se ha tragado un elefante entero para almorzar.




acróbata

5 comentarios:

  1. No pierdas nunca a ese niño .. El tiempo al pasar le hace cada día más necesario ..

    Un cálido abrazo

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  2. :)

    Un niño muy guapo y encantador.

    No lo pierdas nunca.

    Besos.

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  3. “Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)”

    Saludo enorme, enorme, Tomás.

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  4. Sigue domesticando sueños, Peter, no crezcas y si lo haces que sea a lo ancho (de tu alma).

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    Respuestas
    1. Eso, de mi alma....jajaja.

      Gracias, Ate. No es costumbre de nadie el irse tan atrás.

      Besos, amiga.

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