martes, 19 de febrero de 2013

Ancho mar.


Al final de cualquier río
que así venga a nombrarse
siempre se encuentra inmenso el mar...

El resto, simples afluentes
con sueños húmedos de grandeza,
tarde o temprano
despiertan confundidos con la corriente
en su naturaleza de río.

La vida, fiel a su condición
y a la irresistible fuerza de la gravedad,
avanza rauda siguiendo su curso...

La eternidad, esa que tanto tememos,
es un ancho mar
donde todos iremos a parar.



acróbata

2 comentarios:

  1. Navegar y tener por velas a los sueños, luego si, la eternidad.

    Saludos, Tomás.

    ResponderEliminar
  2. Me gusta la eternidad como un mar. Saludos.

    ResponderEliminar