viernes, 4 de enero de 2013

Te debo.


En las noches que te debo
el tiritar de las lejanas estrellas
son mis ojos dos cristales en llamas
prendiendo los maizales de tu vientre,

En esas noches brillantes
de mares en calma
y orillas mojadas de ganas,
el viento húmedo que estremece
los acantilados de tu pecho,
son mis labios de océano
que una y otra vez cubren tu carne oscura.

En esas noches azules
desnudas de nubes
y colmadas de luna blanca,
en las que la sombra de mi cuerpo
se encadena a la luz de tu cielo
buscando comerse las mariposas de tu deseo,
soy yo todo boca, todo saliva, todo hambre.

En esas noches de poesía
emancipadas de todo silencio,
en las que mis vocales son caricias
resbalando lentamente por tu cuello
en la búsqueda de tus pie de página
y los mejores versos son suspiros
tatuados en los márgenes de tus gemidos,
es toda tu piel un poemario abierto
donde perder el habla,
donde reescribir el lenguaje de la vida.

En las noches que te debo
y que estoy dispuesto a pagarte
de una vez y a plazos
es tu lecho de primaveras
un campo de batalla de vida y muerte
donde no hallar tregua
ni matando...
ni muriendo entre tus brazos.



acróbata

4 comentarios:

  1. Ningún libro, ninguna gramática ni fonética, podrían sellar los labios versados de un poeta.

    Hoy lo bordaste, Tomás.

    Besos, mi cosa guapa.

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  2. Pasional final para un poema que va creciendo, poco a poco. Abrazos.

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  3. Hola Tomás!!!!
    Me dejas suspirando y sin habla!!!!
    Cuánto amor y pasión dejan tus palabras resbalando por la piel...de su página.

    Ha sido muy hermoso, felicidades!!!!
    Un cálido abrazo, guapetón!!!

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