jueves, 31 de enero de 2013

Empate


Somos muñegotes, simples muñegotes agrupados en filas. Simples, a rayas o entero de blanco, y atravesados por mitad del cuerpo por una fina barra de acero, nos atornillan a un equipo que no tenemos por qué sentir como nuestro. A la par, que suspendidos del suelo apenas unos escasos milímetros, somos movidos atrás y adelante, adelante y atrás sin descanso como marionetas en manos ajenas. Y todo con la única finalidad de golpear y ser golpeados por una bola, una sucia y magullada bola, millones de veces golpeada, que antes o después es engullida por una lóbrega boca sin dientes. Para, tras un vertiginoso viaje por sus tripas, ser defecada una y otra vez, una y otra vez... Mientras jalean semejante espectáculo unos energúmenos, que desde su privilegiada posición, juegan con todos nosotros.

¡Gol!....................................¡Gol!

¡Qué asco de mundo!
¡Qué mierda de partida!



acróbata

4 comentarios:

  1. Y lo peor es que algunos se creen protagonistas de la jugada.

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  2. Madre mía! Con lo que he jugado yo a los futbolines cuando era chaval. Recuerdo que faltaba a muchas clases y pasábamos el tiempo malgastando adolescencias en futbolines mugrientos de madera vieja y cigarros interminables. Saludos.

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  3. Eso sí, el mundo, es un futbolín con la partida amañanda.

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