viernes, 18 de enero de 2013

Desde la luz.


En negro...

Solo en la magra oscuridad,
en el manto negro
que todo lo envuelve,
que ni oscuridad deja escapar
veo ya tu rostro,
tu faz brillante de luna
con dos estrellas fulgurando el silencio
al fondo de tus pupilas.

Por eso cierro los ojos
y aprieto fuerte los párpados,
para penetrar de lleno en la oscuridad,
en mi mismísima negrura...
para verte y que me veas.

Pues a pesar de tu aparente frialdad
que intenta en vano
esconder tus emociones,
la profundidad de tu mirada,
el brillo de tus ojos callados
me dicen lo contrario,
me hablan del silencio,
de tu oscuro y enigmático silencio...
ese que tanto me dice,
ese que tan poco calla.



acróbata

7 comentarios:

  1. No hay nada más doloroso que la evidencia de la ocultación de los sentimientos, algo que expresas de forma magistral y sincera

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  2. Quien sabe leer una mirada... sabe leer el infinito.
    ¡Besos poeta! Preciosas letras.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. El silencio es un buen refugio para algunas emociones.

    Saludos, Tomás.

    (Estamos en Carnaval y bueh, me atrapa...)

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  5. Existen silencios más reveladores que la palabra.

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  6. Muchas gracias Marcos por tu paso, siempre son gratas tus palabras.

    Abrazos amigo.

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  7. Este poema me impresiona. Le doy vueltas a su lectura y cambia pero es siempre bello, triste, enigmático y sencillo aL mismo tiempo.
    Las miradas, los silencios, la luz y cerrar los ojos para ver y que te vean... Dichosa mezcla.
    Me cuenta algo más de lo que leo, algo al corazón, con otra voz.
    Es difícil de explicar. Es emoción.


    Besos Tomás

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