martes, 11 de diciembre de 2012

Picazón.


Ante un ruido desconocido
proveniente del fondo del pasillo
ha comenzado a picarme la curiosidad...
y yo rasca que te rasca
me he puesto a buscármela por todo el cuerpo.

Y nada, que después de casi hacerme sangre,
de tanto rascarme allá donde llegaban mis uñas,
de ninguna de las maneras se me pasaba la picazón...
menos mal que al final el ruido ha cesado
tras aparecer mi gato por la esquina de mi cuarto
con un pendrive follonero entre los dientes.

Qué haría yo sin él,
que gracias a su buen hacer
mantiene a raya a todos los objetos
que osan poner pie fuera de su sitio.



acróbata

2 comentarios:

  1. De jarana el pendrive...
    El michi, un genio.

    Que tengas buen día, Tomás.

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  2. Todo lo que uno pierde con o sin intención vuelve con el gato

    Un beso Tomás

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