domingo, 4 de noviembre de 2012

R.I.P.


Durante toda su vida fue un tipo muy conformista.

Se adaptaba perfectamente a lo que la vida le traía y sin rechistar hacía de una desgracia una virtud. Así superó los primeros meses de existencia de modo casi desapercibido, sin siquiera una lágrima de desagrado con nada, si había teta mamaba... sino, no; Si le cambiaban el pañal en su momento, perfecto, sino...pues educaba su olfato en los males del cuerpo; ¡Un bendito!, decían que era. Luego pasó la infancia sin la más mínima pataleta, si un niño le daba un empujón él lo encajaba y cedía sin rencor; Si otro le daba un abrazo pues bienvenido ese gesto; ¡Un alma de dios en la misma Tierra!, comentaban sus mayores. Después la rebeldía de la adolescencia pasó de largo por él, dejando que todo viniera por su propio pie: si se juntaba con fumadores fumaba, si por el contrario con deportistas pues hacía deporte, nunca daba problemas y como amigo de relleno se peleaban por él. Más tarde, un buen día cualquiera, sin proponérselo, se encontró casado con una muchacha poco agraciada y algo ligera de cascos, pero de buena familia, eso decían todos. Se suponía que aquello aseguraría su porvenir y el de las respectivas familias, que mataban dos pájaros de un tiro, pero ella murió en extrañas circunstancias encamada con un hombre de recursos. Sin duda todos pensaron que lo mejor era acusarle a él de un crimen pasional, así por lo menos su honor quedaría libre de semejante afrenta y no se mancharía la inmaculada historia de aquel hombre. Qué iba a hacer...aceptarlo por el bien común de su entorno. Fue a la cárcel sin rechistar, no era cuestión de avergonzar aún más a las respectivas familias, y después de más de veinte años en prisión con una salud de hierro y una conducta ejemplar que ni los funcionarios de prisiones, sufrió una apoplejía repentina. El médico de la penitenciaria, que no perdía el tiempo con minudeces, certificó su muerte sin siquiera hacerle un pequeño reconocimiento. Por lo tanto se le realizó un sentido funeral y aunque despertó en mitad del mismo (después de todo organizado no iban a suspenderlo), le hicieron ver que lo mejor era que se hiciese el dormido para no afear la ceremonia. Lo enterraron vivo. Hoy en su lápida se puede leer el bonito epitafio:

Aquí yace un ciudadano modélico para la Sociedad del Siglo XXI”


acróbata


6 comentarios:

  1. Podría firmarlo como propio aunque en mi caso yo busqué una cabaña en un bosque odiado donde me escondo de las acusaciones y doy rienda suelta a mis venganzas.

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  2. Sublime!!! gracias que no todos los ciudadanos somos ejemplares....por el bien de nuestras vidas....que fue de la premisa QUERER MAS?? que sería del mundo si todos nos conformasemos e hiciesemos absolutamente todo lo que quieren los demas? lo estipulado?

    Bicos

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  3. Eso se llama ser un tipo conformado. Pobre hombre! De todas maneras, no le falta veracidad a tu historia. Existen tipos así. Saludos.

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  4. Muchas gracias por vuestras palabras. Sabéis, lo que más me inquieta no es que haya tipos así, lo que de verdad me preocupa es que las leyes estén buscando transformarnos a la inmensa mayoría en gente conformista, muy conformista...Y el conformismo, aún pareciendo una opción sensata en principio, es peligrosísimo.

    Abrazos.

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  5. Loa modelos se alejan de la realidad.
    Creería que siempre.

    Saludos, Tomás. Que pases una linda noche.

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  6. Sí, mucho me temo que quieran hacer masas uniformadas y anestesiadas...

    Besos, guapo.

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