viernes, 2 de noviembre de 2012

De paso.


De paso al siguiente ocaso
por la calle El Gato
escuché a mi espalda un “miau”,
me volví de inmediato,
con todo el cabello erizado,
esperando hallar al acecho
al mismísimo servidor del averno
y nada, todo desierto,
sólo la calle y yo...
Yo y el silencio felino de la calle El Gato,
que a modo de saludo
en cuanto reiniciaba mi camino
volvía a decirme adiós con un “miau”,
¿o era hola...?

Próximo destino calle El Cuervo.



acróbata

6 comentarios:

  1. No entres en esa calle...
    Tuerce el destino y el rumbo.
    Un beso, cosa guapa!

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  2. Tampoco entraría en esa calle.
    Un poquito más adelante veo la calle El Sosiego, La Esperanza, La Fortuna...

    Hay otros caminos.

    Un besote.

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  3. Las chicas tienen razón...

    Que tengas buen día, Tomás.

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  4. Enigmático poema que me ha recordado a la película "Cat people"

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  5. El callejon del Gato es en el que las pasiones se desencadenan con la fiereza del felino y la suavidad de su ronroneo; hay que dejarse seducir para poder tomar las riendas y cabalgar el tigre, nunca te aburrira.

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