martes, 23 de octubre de 2012

Volver.


Como cada tarde de aquellos últimos tiempos, se acercaron caminando de la mano hasta la misma punta del espigón sur del gran puerto y como cada tarde y ya iban muchas y ya iban tantas…En silencio miraba y miraba al mar sin apenas mover un músculo, mientras el sol poco a poco iba escondiéndose en el horizonte para dar paso a la noche, hasta que le susurraba idéntica frase intentando sacarle de su letargo:

-Anda, vámonos ya, que no va a volver.

Era lo único que se atrevía a decirle, pues aquellos instantes le resultaban casi insoportables de aguantar. Entonces, apartando su mirada del horizonte, suspiraba y en silencio, agarrando de nuevo su mano, iniciaban el regreso a casa. Así un día tras otro, una tarde tras otra, se iban sucediendo las semanas, los meses…

Hasta que llegó la tarde en la que al invitarle a regresar por fin contestó:

-Lo sé, siempre lo he sabido.

Entonces le preguntó:

-¿Y por qué hemos estado viniendo durante tanto tiempo?

- Para encontrar un motivo al que agarrarme y no marchar yo también, pero no te preocupes ya no volveremos más a este lugar. Ya todos mis motivos me atan a ti y ninguno me pide partir. Creía que nunca llegaría el momento, pero todo llega…



acróbata

8 comentarios:


  1. Me gusta como escribes.
    Un lindo relato.
    Que tengas un buen día.

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  2. Todo lleva su tiempo. Y a veces el silencio y una mano en la que apoyarse y regresar a diario nos atan a esta vida, acercándonos a las personas que están ahí.
    A veces no es fácil ver a quién tenemos al lado, porque nuestra mirada anda perdida en la nada.

    Conmovedor relato Tomás. Me encanta tu capacidad de crear un mundo en tan pocas líneas. y tan bello.
    Yo suelo perderme entre palabras y escribo más de la cuenta.

    Besos amigo.

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  3. Es cuestión de saber esperar...

    Ahí reside la clave, sí.

    Besos, requetesalao.

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  4. "Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero que es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos." LUCIA
    besos amigo

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  5. El recuerdo es volver a vivir el pasado como mero espectador desde el anfiteatro de la memoria.

    Besos.

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  6. Coincido con La Zarzamora. Esperar es difícil, pero funciona.

    Saludos y buenas tardes, Tomás.

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  7. El ir cogidos de la mano.
    Que b ellos recuerdos, de mi adolescencia.

    Y ahora también de mi madurez,

    Saludos, manolo

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  8. Bello, sincero y con sentimiento...
    la paciencia tiene su recompensa, el saber esperar...

    Un beso enorme, me ha encantado!!

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