lunes, 8 de octubre de 2012

Por no herir.


Se me escapan los gritos
por la piel callada
mientras mi voz se quiebra
en un murmullo que sangra.

Detrás de mí
tantas palabras
que han mordido el polvo del silencio.

Delante de mí el vacío
del engaño conocido
que me amarra al fracaso.

Y las sombras callan,
callan
y vuelven a callar
porque no tienen boca para hablar.

Y yo…
En la nada
con tanto que decir
y estos labios míos
mordidos por no herir.


acróbata

6 comentarios:

  1. A veces está bien morderse los labios por no herir...
    Pero más tarde o más temprano lo que se lleva dentro ha de salir, porque no es bueno tragar tanta bilis.
    No es bueno, no.

    Besos, mi cosa guapa.

    ResponderEliminar
  2. No hay peor carcelero que el imperativo educacional. De vez en cuando viene bien un: BASTA!

    ResponderEliminar
  3. Se dice tanto sin hablar... cuando se es capaz de oir...

    ResponderEliminar
  4. Las sombras cómplices de los silencios forzados y la sangre en los labios.

    Estupendo poema Tomás, un beso

    ResponderEliminar
  5. Callar silencios es difícil.

    Buenas noches, Tomás.

    ResponderEliminar
  6. Desolador pero bonito. curioso lo de esas sombras que insultan, estando calladas.

    ResponderEliminar