miércoles, 31 de octubre de 2012

En el bolsillo.


Es sorprendente
lo que puede llegar a salir
de un viejo bolsillo...

Un trozo de papel arrugado
con la tinta corrida
de un pensamiento centrifugado.

Una pequeña concha marina
de ángulos romos
con un ojo pintado en su lomo,
cuyo significado vaga perdido
por los sargazos del olvido.

Una moneda fuera de curso
que evoca tiempos pretéritos
bastante más amables que los actuales.

Una llave oxidada
que seguro ya no abre
ninguna cerradura de la memoria.

Y una vez
que vuelto el bolsillo
se comprueba que ya no queda nada,
nada de nada,
aún queda lo menos valorado...

El vacío de un momento
que debe de ser rellenado
de nuevos instantes
para que el bolsillo
continúe siendo un bolsillo
y no un hueco de ausencias
que ocupe demasiado espacio.



acróbata

6 comentarios:

  1. Que sabias son tus palabras. El vacío no es un bolsillo para llenar con nuevos momentos. Es un agujero negro que nos engulle hasta los sueños.

    Me gusta leer esparanza. Me ayuda.

    Besos amigo

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  2. Los complicados son los bolsillos del alma...

    Un saludote, Tomás. Buenas tardes.

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  3. Me parece un poema increíblemente bueno; me ha gustado muchísimo.

    Un abrazo grandote.

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  4. Sin duda, el final de octubre y el principio de noviembre te han inspirado de manera positiva. Otro poema magnífico, Acróbata. Ya Miguel Labordeta filosofaba con sus bolsillos y los equiparaba a los años que pasaban en su vida, todos vacíos. Esta nueva visión sobre un bolsillo me ha parecido estupenda. Enghorabuena.

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  5. Me alegra veros por aquí, muchas gracias.

    Abrazos.

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  6. Vacíos o llenos, suelo meter sólo en ellos, lo que me gusta y quiero preservar...

    Besos, guapetón.

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