martes, 9 de octubre de 2012

Atardecer.


Ahora,
tal vez en el cenit de mi tiempo
(si es que acaso esto se puede decir),
contemplando la caída de la tarde
desde la ventana de mi pequeño mundo,
surge en mí el deseo de poder ser
en el decline de mis días de carne y hueso
como el sol poniente
de una tarde despejada de otoño,
que cuanto más y más se inclina
de la vertical del cielo
en la búsqueda del horizonte
que aloje su cuerpo vencido,
más y más bello se muestra
a la pupila anónima de la vida.

No es cuestión de estética,
sino de ética,
el querer resistir en pie
al brillo de una mirada cualquiera
que presencie desde su ventana
tu descenso al reino de las sombras.



acróbata

7 comentarios:

  1. No es cuestión de belleza, sino de ética, me encanta esa frase!!!

    Bess amiguchy!

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  2. Pienso en "El Princito" al leerte.

    Saludos, Tomás. Que las sombras esperen.

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  3. Es un placer leer este atardecer como nos lo relatas. Un final estupendo. Enhorabuena. Abrazos.

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  4. muy pero muy lindo. hasta imaginé ver a través de esa ventana.

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  5. Has hecho que contemple el atardecer con otros ojos...

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  6. Lo mejor de todo...
    Que cada día hay uno distinto.

    Muchas gracias por acompañarme en este atardecer.

    Abrazos.

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  7. Eres de carne y hueso.
    Más nunca serás cuerpo vencido.

    Besos, terroset de sucre.

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