sábado, 4 de agosto de 2012

Romanticismo.


Sin ánimo de ofender,
ni por supuesto
buscando molestar en lo más mínimo,
todo lo contrario,
desde la amistad que nos une…
Si que me pregunto,
a raíz de una charla de mantel
y casi luna llena,
¿qué tiene de romántico un botijo?

Acaso su sudor frío
resbalando por la curvatura de su vientre
son perlas de rocío
dispuestas a bañar las manos desnudas
que sudan ante deseos inconfesables…
O será que su oronda figura,
rematada en dos bocas abiertas,
invita a pensamientos impúdicos
de sábanas y suspiros
mientras su húmedo contenido se despeña
desde el cuello hasta el mismo ombligo.
No sé, no sé,
por mucho que dejo volar mi imaginación
no consigo encontrarle nada romántico
al cuerpo preñado
de ese recurso contra la sed
tan castizo,
tan poco agraciado,
tan, tan…
¡Tan frío!


acróbata

5 comentarios:

  1. Jajajaj
    Prueba con un porrón, anda!!!
    Besos botijeros, cosa guapa.

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  2. Y si le pones un labriego debajo bebiendo a morro aún es menos romántico.

    Saludos.

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  3. Pues mira Eva, un porrón si que tiene su gracia y más si te endiñas su contenido etílico de una sentada, la de risa que te da entonces la vida...jajaja.

    Besos guapísima.

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  4. Amigo Toro está claro que tienes pensamientos impúdicos que rayan la perversión...jajaja.

    Buena tarde.

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  5. Sus bordes. Imagina un botijo y una botija....

    Saludotes. Muchos.

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