miércoles, 1 de agosto de 2012

La salvación.


Me llenan de sospechas
todas aquellas voces
que envueltas en camisas abotonadas
hasta el mismo cuello,
se empeñan en salvar
del fuego eterno
mi alma imperecedera,
cuando de mi cuerpo,
tan acorde con mi yo interno,
sólo les interesa
el calibre de sus pecados…

A mí,
creyente descreído,
que está libre de cargo
como libre estoy de todo credo
que implique subordinación
a un ser supremo.

Mi salvación,
al igual que mi condena,
solamente me la da mi conciencia.
Mi salvación… ¡Soy yo!


acróbata

8 comentarios:

  1. Te salvan tus letras Toro...¿Prolongación escrita de tu conciencia?, eso sólo lo sabes tú y bien está.

    Saludos.

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  2. Y quién más podría salvarnos, sólo nosotros mismos. Cada uno se construye o no, su propia condena aquí.

    Buenas noches!

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  3. Uno se salva y se condena como puede,como sabe... Los empeñados en redimirme lo llevan claro :)

    Me adentro en tus letras, en tu casa. Un placer, acróbata.

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  4. La salvación está dentro de uno, pero a quienes se montaron el chiringuito no les interesa. Me encanta lo de "creyente descreído". Me suena a "soy ateo gracias a Dios".
    Por cierto, compartimos afinidades musicales. Temazo de Héroes.

    Un saludo.

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  5. Y llevas tanta razón.

    Un besote.

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  6. Muchas gracias por dejarme vuestras palabras, ayuda inestimable en el camino de la compresión propia.

    Abrazos buena gente.

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  7. Me temo que ya no tenga arreglo...
    :P

    Besos, requeteguapo!

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