viernes, 10 de agosto de 2012

Epílogo.


Cada nuevo instante
que resbala sereno
por el estrecho cuello de las horas
rellenando gota a gota
el vaso medio vacío de aire,
cada nuevo día
que es decapitado
en la guillotina del calendario
por la mano que nunca tiembla,
cada nuevo año
que se exilia en silencio
buscando su lugar en el olvido,
cada uno de los alientos de vida
que se exhalan en esta existencia
tan larga y a la vez tan breve
de un tiempo prestado
que se vive en propiedad,
es el epílogo
de un final anunciado…
¡La muerte!
¿Y esta,
será prólogo de algo?


acróbata

5 comentarios:

  1. Ningún muerto ha vuelto para contarlo.
    O es muy guay y los egoístas pasan de volver al mundo de los vivos para explicar que tal es o nada de nada.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Por el momento disfrutaré de mi tiempo prestado...

    Saludote hasta allá!

    ResponderEliminar
  3. Un epitafio, más bien, no?.
    Besos, requeteguapo.

    ResponderEliminar
  4. Hola Eva, puede que lleves razón en tu apreciación, pero pienso que poner epitafio implicaría creer que no hay nada más allá de esta existencia.

    Besos de vida guapetona.

    ResponderEliminar