jueves, 16 de agosto de 2012

Croqueta.


Una niña con un cubo de playa lleno de agua y arena se ha detenido justo a mi lado, estando yo tranquilamente tumbado sobre la toalla. La he mirado desde mi delicada posición de inferioridad y le he dicho:

-Tienes el peligro de una niña con un cubo lleno de agua entre las manos.

De inmediato, aprovechando un despiste de su hermanito que anda medio perdido entre el mar de sombrillas que tapizan la orilla, ha salido disparada en pos de la pequeña criatura. Ni que decir tiene que en su arrancada de gacela o en este caso que nos ocupa, mejor dicho de leona hambrienta, me ha puesto hecho un asco de agua y arena. Y lo peor, no sólo a mí, entiendo que también a Horacio Oliveira y a la Maga, que en ese mismo momento paseaban cogidos del brazo bajo una lluvia mansa por las calles de París a la búsqueda de un refugio donde continuar buscándose a pesar de tenerse bien encontrados.

Mientras esto sucedía, la madre de la niña, sentada cómodamente en su hamaca a apenas unos pocos metros de mi toalla, ha levantado ligeramente la vista de su lectura contemplando toda la escena sin inmutarse lo más mínimo. Después, ante el berrinche del niño, ha reñido ligeramente a su hija por dejar a su hermano pequeño como una croqueta rellena de lágrimas de enfado. Obviando con todo el descaro del mundo el perjuicio ocasionado a mi toalla, a mí y por supuesto a Cortazar, que supongo no escribiría este capítulo de Rayuela esperando semejante chaparrón salado.

¿Qué tendría que hacer yo ahora, en mi nombre, en el de Horacio, en el de Lucia y en el de Julio? ¿Me acerco a la orilla, recojo un buen cubo de agua con su correspondiente porción de arena y pongo a la señora y a los famosillos de turno de su revista del corazón como una sopa sin mediar ni lluvia, ni otoño, ni París, ni nada por el estilo que se le parezca?, ¿qué haría Cortazar en mi lugar?

Creo que me tendría que haber traído algo de Poe a la playa y entonces no haría falta preguntarse nada…


acróbata

4 comentarios:

  1. Por el bien de la humanidad a esa mujer hay que practicarle una lobotomía.

    Saludos.

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  2. Creo que Terremoto sabría que hacer en estos casos.

    Saludos Toro.

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  3. Yo huiría de esa playa, de esa madre, de esos niños!!!!!

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  4. Hola Tomás!!
    Jajaja,es lo que tiene ir a la playa con un buen libro,que no queda a salvo de niños, cuyas madres,les pasan la responsabilidad de cuidar a los hermanos más pequeños.

    Pero a parte de este episodio...disfrutaste de tu día de playa?? eso es lo que importa y bueno, que el libro no haya quedado tan mal, que no puedas seguir leyéndolo.

    Abrazos playeros!!!!

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