jueves, 5 de julio de 2012

Oda.


Una cosa es el deseo
y otra bien distinta
el resultado tras el sueño…
Quise hacer un soneto
con los endecasílabos
nacidos de una noche de suspiros
pero escribiendo piel a piel
sobre la redondez de tu ombligo
vino a nacer de mis labios
una oda de gemidos
que llenaron de versos
los sonidos del silencio.


acróbata

5 comentarios:

  1. El más preciado sonido del silencio...

    Buenas tardes, Tomás.

    ResponderEliminar
  2. :)

    Un silencio mudo, que escribe sólo las notas y los versos, asimétricamente, de onomatopeyas contruido.

    Me trajiste al pensamiento esta escena de "Les liaisons dangereuses" :

    http://www.youtube.com/watch?v=Dm0JzfHMNYw

    Un beso silencioso, mi niño guapo.

    ResponderEliminar
  3. Que preciosos sonidos, madreeeeeeee.

    Besotes


    P.d: Te comenté por allá abajo y ahora a esta Oda, ando más loca, que lo normalmente loca que soy, pero te leo.

    ResponderEliminar
  4. ¿Y te extrañas?
    Jolínes, con un ombligo que me ponga (a mí) no podría pensar en hacer rimas, jajajaja.
    ¡Qué bonito te ha quedado!
    Un abrazo enorme.

    ResponderEliminar
  5. Lo más me gusta es escuchar el solencio. Feliz fin de semana.

    ResponderEliminar