martes, 31 de julio de 2012

Enamorado.


Un verano más mi buen amigo Evaristo ha vuelto a enamorarse de nuevo, y como viene sucediendo ya desde hace más de veinte años lo suyo es un amor imposible. Si la temporada anterior, que yo recuerde, se enamoró del cuerpo de baile al completo del grupo brasileiro contratado por una conocida discoteca local para amenizar las locas noches de los calurosos sábados estivales, este año está que pierde el aliento por las socorristas de la cruz roja. Y todo por lo aficionado que se ha vuelto este invierno pasado a la serie estadounidense de los vigilantes de la playa. El bueno de Evaristo, aunque tiene debilidad por Pamela, también siente como se acelera su corazón con cualquier otra actriz de la serie. Es ver a una chica con bañador rojo y todo en él es un ahogo que no cesa. Como por desgracia sus ahorros no le dan para pegarse unas buenas vacaciones en California, la tierra prometida, el otro día que acercó a su abuela a darse un baño a la playa, descubrió la belleza encarnada de las socorristas de la cruz roja y él que es muy enamoradizo inmediatamente se quedó completamente prendado. A tal extremo llego su parálisis que tuvo a su abuela metida en el agua sus buenas cinco horas, justo hasta que terminaron la jornada las chicas de salvamento. La pobre abuela llegó tan arrugada a casa, que ante el enfado de la pobre mujer, que desnuda frente al espejo decía que parecía que tenía noventa años, cuando sólo tiene ochenta y nueve, a mi amigo no se le ocurrió que intentar plancharla un poco aprovechando que tenían la plancha encendida. Menos mal que la abuela aún está en sus cabales y pensó que mejor se metía un par de horas en el congelador gigante que aún conservan de cuando tenían la carnicería y con el frío recuperaba la frescura epitelial de antaño.
Si todo hubiera quedado así, posiblemente yo seguiría sin contar nada de mi buen amigo, que llevaba unos cuantos meses bien tranquilo, pero ya se sabe, Evaristo es como los volcanes, una vez que despierta es impredecible cuánto tiempo se va a tirar produciendo quebraderos de cabeza a todos los que le queremos.
El caso es que lleva unos cuantos días fingiendo ahogamientos en las playas de la localidad, tantos, que el Ayuntamiento ante el masivo aumento de las intervenciones a la que se está enfrentando la cruz roja, ha decidido emitir un bando prohibiendo terminantemente que nadie se ahogue bajo multa de cien euros. Lo suyo hubiese sido contratar más personal, pero anda algo endeudado y no puede destinar más recursos económicos para la seguridad de los bañistas, pues entonces pondría en serio riesgo los múltiples actos representativos que tienen que efectuar los ediles, junto al alcalde, a lo largo y ancho de las terrazas de los mejores restaurantes de la zona. Y claro, lo primero es lo primero, hay que dejar constancia para los medios de comunicación de lo bien que se come y se bebe por estas latitudes, ya que según dicen eso atrae al turismo de altos vuelos como la miel a las abejas, (queda feo hablar de las moscas). Turismo culinario creo que lo llaman (y yo que no paro de ver gente con fiambreras hasta en los paseos), pero dejemos de lado las cosas de palacio y sigamos con lo que nos ocupa realmente, que no es otra cosa que el enamoramiento de Evaristo:
Para cualquier otro la amenaza de sanción hubiera supuesto un gravísimo problema económico a la hora de ahogarse, pero no para Evaristo, un consumado experto en el arte del disfraz. Así cada día se disfraza de un conocido político nacional y de esa guisa se va ahogando a jornada completa por cada una de las muchas calas de todo el litoral vigilado. Si le rescata un chaval, antes de tener que recibir las técnicas de reanimación, milagrosamente se recupera al momento, si por el contrario es una chica casi, casi llegan a tener que entubarlo de la de veces que intenta la chavala reanimarlo con el boca a boca. Por supuesto, nada más recobrar el conocimiento, es agasajado por parte de las autoridades en los mejores establecimientos de la zona. No es de extrañar, que la televisión local, financiada a cargo del erario público, no se canse de decir a todas horas que este año está siendo el más fecundo en cuanto a visitas de personalidades importantes a nuestro pueblo, ensalzando las buenas artes de nuestro Gobierno Municipal que está sembrando la buena semilla para un futuro lleno de increíbles inversiones públicas que acabarán con todo el paro, ya no sólo de la localidad, sino incluso de toda la comarca.

En fin, esto indigna mucho a Evaristo, eso de que aprovechen su imagen (aunque sea disfrazada) para sacar rédito político le pone muy de malas. Por eso, lejos de abandonar su amorosa iniciativa que tan buenos resultados le está ocasionando (ya se pelean las socorristas entre ellas a la hora de rescatarle, algo muy natural, pues según dicen es la mar de cariñoso y besa como las estrellas de cine), ha decidido variar un poco su atuendo y de aquí en adelante se va a disfrazar de banquero, concretamente de director general de caja de ahorros. Veremos a ver qué pasa, lo mismo sale el canal local diciendo que la regeneración de la economía local es imparable y por eso hay tantos banqueros conocidos veraneando por aquí, pues deben de estar comprobando in situ las muchas posibilidades de inversión en esta esquina del mundo tan abandonada a las buenas de dios.


acróbata

5 comentarios:

  1. Jajajajajaja, que risa. Todo contado en clave de verdad verdadera. Muy bueno y muy refrescante en estos días de calor y no solo de calor físico, que el mental es mucho más agobiante.
    Un saludo, artista.

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  2. :)
    Sonrío.

    Es un listo, Evaristo.
    Y el pueblo cualquier día le compensa haciéndole una estatua.

    Mientras tanto que siga besando en las playas... que están hechas para eso hasta que les dé también por recortárnoslas.

    Pa ti, mis besos son gratis, cosa guapa.

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  3. Evaristo ve más lejos que los demás.
    Es un adelantado a su tiempo.

    Saludos.

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  4. Qué actor!!!
    pero, no se le complicarán las cosas con el disfraz de banquero?

    Buenas noches, Tomás.

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