miércoles, 4 de julio de 2012

De negro.


-Hija, cuándo vamos, ¿después de este muchacho de luto?
-No, detrás del señor del bigote.
-Ah bueno, que aburrimiento.

-Perdone señora, pero todos mis lutos los llevo de piel adentro.
-Como te ve vestido entero de negro.
-Eso es porque me gusta ir elegante.

-Qué dice hija, que se le ha muerto el padre.
-No, que viste elegante.
-Ah bueno, igual entonces ha sido la madre.

-Mis disculpas, no sabía que tu señora madre sufre de problemas auditivos.
-No, tranquilo, ni es mi madre ni está sorda, simplemente es muy suya.

-Hija, creo que el señor ese del bigote es un atracador.
-Calle, calle, por qué dice eso.
-No sé, por decir algo, ya me cansé del chico de negro.

Si no fuera por nada, mañana me vestía todo de blanco.
Claro, que igual entonces si me la cruzo de nuevo
se empeña en que soy un santo.


acróbata

4 comentarios:

  1. Las hay tremendas, de verdad.
    Y con los años van a peor.
    Hasta con el aire que respira uno se meterían.

    Como yo suelo ir siempre de negro también hasta de hija de la Bernarda me han tratado...


    Un beso, Tomás.

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  2. Algunas es que son pesaditassss. Un saludo.

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  3. Ufffffffff!!

    De negro, casi siempre...

    Saludos, Tomás.

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  4. Me gusta ir de negro.
    Y porque no puedo ir de invisible.

    Saludos.

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