sábado, 14 de julio de 2012

Afortunado.


En la redondez fecunda
de un mundo preñado de azules
me siento afortunado
como el atardecer rojo
que besa los senos del horizonte
con sus labios de viento
y su lengua de nube,
siempre a la espera
de la eterna promesa de ser noche
para echarme a dormir
en la desnudez plácida
del cielo limpio que brilla en su mirada.


acróbata

3 comentarios:

  1. Afortunados, vos y la dueña de esa mirada.

    Saludos, Tomás.

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  2. Si encuentras una límpida mirada, una desnudez del alma que te vuelva poesía, felicidades amigo mío, eres dueño de la vida.

    Un abrazo, Tomás

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  3. Precioso acróbata. Ser noche es una aspiración nada desdeñable.

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