jueves, 14 de junio de 2012

Sombra.


La alargada sombra
que me pisa los talones
cuando buscan mis pasos
la senda de luz que persigo,
es también aquella
que en los medio días azules
se esconde del gran ojo en llamas
bajo el umbral de mi cuerpo,
además de ser la misma
que amenaza con dejarme atrás
cuando avanzo hacía la noche
camino del próximo sueño.

Esa sombra oscura,
que igual que me adelanta
se cuelga de mi espalda,
dicen que es mía
pero ella y yo sabemos
que eso no es del todo cierto
y mas bien soy yo el suyo
mientras la vertical de mi existencia
no halle el reposo eterno
y entonces sí
seamos para siempre uno.

acróbata

4 comentarios:

  1. La lúz siempre proyecta sombras...perseguir la luz es aceptarlas. Conocer su lenguaje, su naturaleza.
    Siempre me han gustado los claro_oscuros, que dan volumen y relieve y acentúan o suavizan ciertos rasgos de esa "mascara de carne" que habitamos en esta tierra.
    Preciosa reflexión e imagen Tomas.

    Un abrazo

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  2. La mía no me habla.
    Es una creída...

    Saludos.

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  3. Hay sombras tan alagardadas como la de un ciprés...
    e inevitablemente la llevamos a cuestas.
    Alguien me dijo que son el reflejo de un pasado umbrío.

    Pero en Londres, son más bonitas, te lo puedo hasta jurar!!!

    ;-)

    Un besito, galletita.

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  4. Este se me había pasado, las prisas.
    Y es realmente mágico, como la sombra que de ti se cuelga y la que te adelanta.
    Me gusta especialmente;
    "dicen que es mía
    pero ella y yo sabemos
    que no es del todo cierto
    más bien soy yo el suyo"

    Y lo de ser siempre uno y el reposo eterno... da grima, pero es tan cierto¡¡
    Me quedo también con "la vertical de mi existencia"

    Precioso acróbata.

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