jueves, 7 de junio de 2012

Dios.


En un principio, cuando calló el verbo, Dios estaba en todas partes: En los bosques, en las riberas de los ríos, en los océanos, en los desiertos, en las montañas, en los valles, en los campos de cultivo, incluso en las pequeñas aldeas donde convivían sus llamadas obras maestras. Dios era omnipresente en todo momento y nada escapaba a su conocimiento. Luego, con el progreso, las cosas se fueron complicando cada día un poco más, hasta que terminó por liarse del todo cuando al ser humano le dio por vivir como las hormigas y creo las ciudades. Y Dios, en semejante caos se perdió por completo a pesar de inventar la humanidad los callejeros, pero ni con esas vino Dios a aclararse con semejante desmadre de calles, parques, avenidas, residenciales, tráfico, obras y demás desmanes urbanísticos y encima, por si no fuera suficiente, todo en continuo movimiento: Que si esta calle que hasta hace nada era de una sola dirección ahora de dos y desdoblada, que si ese callejón que no tenía salida hoy en día gracias a una obra faraónica tiene una variante subterránea que consigue ahorrar media hora de intenso tráfico…
Así que por este lado nada que reprochar a Dios, él es un ser de grandes miras y el hombre avanza por el mundo, mal llamado civilizado, con orejeras que no le dejan ver más allá de sus propias narices. Si acaso algo se le puede echar en cara al creador es esa peligrosa sentencia con la que cerró el círculo de la creación: “Crecer y multiplicaos”. A quién en su sano juicio se le ocurre semejante mensaje a unos descerebrados que son incapaces de ver más allá de su propio ombligo. ¡Qué poco conocía el pobre a su propia obra!
Por lo tanto, que a nadie le extrañe que por mucho que busque la humanidad a Dios en medio del caos en el que hemos convertido este mundo deshumanizado, no lo va a encontrar de ninguna de las maneras. No por nada, porque solamente se explica su desidia pensando que él también anda tan perdido como nosotros, sus pobres obras maestras.


acróbata

5 comentarios:

  1. Dios!!! Una entrada sin desperdicio... Y me pregunto, si con tanta urba y reurbanización,y con tanta red de comunicación hipercomunicada, lo que no estamos haciendo en realidad es alejarnos despiadadamente de nuestro propio ombligo perdiendo así gran parte de nuestra esencia...

    saludos artista!!

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  2. Dios se cansó.
    No me extraña.

    Saludos.

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  3. Leyendo tus últimas entradas, desde la pasional que ya sabes me encanta cuando dejan fluir toda tu sandre y estas dos últimas al todopoderoso, debo elegir una para dejarte como siempre.

    Mi abrazo muy apretado de antes, ahora y siempre y decirte, gracias amigo, yotambién lo espero.

    Cuídate mucho, Tomás.

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  4. Ahora, están seguros que Dios pensó eso de “Crecer y multiplicaos", escrito está, pero quién lo escribió? porque fijate, pareciera como multiplica el caos.

    Saludo enorme, Tomás.

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  5. Hola Tomás:
    ¡Cuánto tiempo sin venir a verte!, lo siento mucho.
    Estoy con nuestra amiga Watashi en cada palabra. Poco a poco vamos deshumanizándonos un poco más.

    Un abrazo muy fuerte.

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