domingo, 4 de marzo de 2012

¡¡¡Muuuuummmm!!!


Cuando el maestro se puso el traje de luces todo se quedó a oscuras. No le importó, él estaba acostumbrado a lidiar con todo lo que se le pusiese por delante, y así envuelto en penumbras de oro y grana se dispuso a realizar el paseíllo por el ruedo, al que apenas unos instantes antes le habían nacido cuatro esquinas. En una era de noche, en otra estaba oscuro, en la penúltima había sombra y en la única que quedaba ya no se veía nada, lo cual era sorprendente pues aún eran las cinco de la tarde.
Tampoco le frenó este nuevo inconveniente y acompañado de su cuadrilla y del resto del personal de la plaza puso el pie en el albero, que de repente, como por arte de magia se transformó en un campo de margaritas que invitaba a deshojar las dudas que asaltaban a su conciencia.
Como manda la tradición comenzó la banda musical su labor, pero para sorpresa de los oídos acostumbrados a los pasodobles, nada más que entonaban sus instrumentos responsos fúnebres y misas de duelo, y cuanto más se afanaban los apurados músicos con su instrumento para darle alegría a ese repentino llanto de emoción, más y más lastimera era la melodía que lloraban las notas interpretadas.

Se abrió la puerta de corrales para dar comienzo al tercio de varas y así, para disfrute del tendido, pudiera comprobar  el maestro la fuerza y bravura del animal con la suerte de capote, pero por allí no se asomaba el morlaco. Por lo visto el pobre bicho de casi seiscientos kilogramos de furia se lo pensó mejor y callado a la espera de acontecimientos en su rincón quedó paciente. Aquello ya era demasiado, a quién iban a lancear, picar, humillar…para finalmente, bajo los gritos sedientos de sangre de una multitud enloquecida, rematar de una estocada en el corazón al pobre bicho ensangrentado. Algo habría que hacer, con esto no contaba nadie, así que el torero que se jugaba mucho en esta corrida, (por lo visto no era suficiente con la vida) haciendo de tripas corazón se encaminó a corrales para intentar negociar con el animal:

-¿Qué te pasa Toro?, ¿por qué no sales a luchar?

-Porque no me apetece morir sin más.

-Hombre, que diga Toro, es la Fiesta Nacional.

-Pues por mí ya todos se pueden marchar.

-¿Cómo?, pero si tu has nacido para esto nada más.

-No, yo he nacido para mucho más, acaso tú, Hombre, sólo estás en este mundo para matar, matar y matar.

-Vaya Toro, esto si que no me lo esperaba, ponerme a mí en estos aprietos de índole moral.

-Ya ves Hombre, de todo se cansa uno, hasta de nacer bravo para vivir condenado y morir humillado.

-Pues habría que ir pensando en otra celebración nacional.

-Que no sea a costa de vejar a un animal… 

-Sí, mejor que sea sin violencia, sangre y muerte, venga salgamos juntos a la plaza en sana paz.

-¡Muuuummmm!, que diga Siiiiiii!

Pobre toro si él supiera la de mentiras que es capaz de soltar el hombre por tal de salirse con la suya. La diplomacia del capote, olé, olé y olé jalean las masas sedientas de muerte. Olé, olé y olé por el torero que una vez más va a dejar bien patente su…¿Hombría?



acróbata

5 comentarios:

  1. Yo pondría leopardos en vez de toros.

    50 leopardos en las gradas y 10 en el ruedo.

    Verías como en menos de lo que dura una temporada se acababa con la barbaridad esta.

    Saludos.

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  2. Al igual que Toro.
    Pondría leopardos,leogrises, leoblancos o del color que fueran y dejaría en paz a los toros que no se meten con nadie amenos que se metan con ellos.

    Estas invitado a:
    "La cita de Elena"
    http://nidaeldore.blogspot.com

    Abrazos

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  3. Me crié rodeada de ellos.
    Y los he visto sufrir.

    Besos, mi cosa guapa.

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  4. Yo sé que esto va a caer mal, pero bueh.
    Cuando sé que un toro se llevó puesto a un torero, pienso: un poco de justicia para tanto sufrimiento.
    Nunca entendí ni entenderé esa barbaridad.

    Saludo enorme, Tomás. Buenas noches.

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  5. Nada que decir, aplaudir tu entrada y los comentarios, también.
    Todos.
    Un placer pasar por aquí.
    Besos.

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