jueves, 15 de marzo de 2012

Entiendo.


Son varias las maneras de entender el lento discurrir del tiempo. Una primera sería llevándolo en todo momento encadenado a la muñeca a modo de esposa que nos encarcela los días bajo su correa de segundos, minutos y horas. Otra segunda contemplándolo desde la distancia que da la memoria de lo vivido y una tercera prestándole la mínima atención posible, pues sin duda él es muy capaz de sobrevivir sin nuestras constantes atenciones.


acróbata

7 comentarios:

  1. A fin de cuentas ya nos cogerá del hombro cuando toque.

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  2. Queramos o no el tiempo siempre nos acompaña.

    un saludo

    fus

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  3. ¿Es capaz de vivir sin nuestras continuas atenciones?

    Yo pensaba que el tiempo no existe, que es un invento humano y que tenemos la capacidad de dilatarlo, enlatarlo, repetirlo,invertirlo, ralentizarlo y hasta pararlo.
    Pensaba que era nuestra vida limitada y la propia cuenta atrás de nuestros cuerpos perecederos los que nos hacen inventores del tiempo, del paso del tiempo, de ese modo lineal e inevitable en que lo percibimos.
    O será mi pasado poeta que me juega malas pasadas.

    jeje, me ha gustado esta entrada tuya, me ha hecho divagar, vaya¡¡ Gracias.

    Saludos

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  4. El tiempo...
    Prefiero no pensar en él.
    Me tiene de los nervios.

    Saludos.

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  5. Muchas gracias por vuestro paso por aquí.

    Yo también pienso mucho al respecto de vuestros comentarios.

    Abrazos.

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  6. Él nos lleva...puestos.

    Saludo enorme, Tomás.

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  7. No sé, cielo.
    A mí nunca dejó de condicionarme inclusive bajo esas tres alternativas...

    Besitos, Tomás.

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