jueves, 2 de febrero de 2012

Y me quejo.



Me quejo yo del ahogo
que habita callado
en el fondo de mi pecho.
Me quejo yo del frío
que abre sus fauces
a la desnudez de mis dudas.
Me quejo yo del miedo
que trepa en silencio
desde el fondo de mi estómago.
Me quejo yo del “ay”
que acompaña fiel mis pasos
por los callejones del destino.
Y me quejo…
Y me quejo…
Y me quejo de lo mío
cuando a pesar de todo
soy un privilegiado
en un mundo oscuro
donde reina el dolor ajeno.


acróbata

4 comentarios:

  1. Si establecemos comparaciones con el global de la humanidad es posible que seamos unos privilegiados.
    Pero los sentimientos no entienden de lógicas ni razones.

    Saludos.

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  2. Y somos humanos...siempre insatisfechos. Y ciegos.

    Saludos, buenas noches.

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  3. Hay ocasiones en que tendemos a mostrarnos egoistas por naturaleza, auqnue como bien dice Toro Salvaje, si entramos en comparaciones con el global de la humanidad, pues eso... Que no existe comparación posible.

    Los sentimientos tienden a afectarnos de modo inherente y a veces eso, es inevitable aunque si realmente nos paramos a observar resolveremos que quizás nuestro estado sea una nimiedad...

    Buen escrito acróbata

    Besos

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  4. Comparar no es bueno, porque los sentimientos propios son enormes y rebasan cualquier lógica producto del raciocinio.

    Si nos comparamos siempre habrá mucha gente que objetivamente esta peor que nosotros, pero no por eso nos sentimos mejor.

    Continuamos sintiéndonos mal, y encima sintiéndonos culpables al salir mejor parados en la comparación.

    La mente a veces se "emperla" como dicen en mi tierra.

    Un abrazote bien grande.

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