domingo, 12 de febrero de 2012

Te he quitado.


La mayor regla
que aplico yo a mis letras
es precisamente
el no ponerme regla alguna.
Escribir lo que me da la gana,
cuando me da la gana
y si tengo ganas,
que no siempre se da el caso.
Ahora que lo pienso,
lo mismo eso es lo mejor que poseo
si es que poseo algo bueno
en esto de rellenar folios en blanco.
Que lo escrito de mi puño y letra
se indigesta de buenas a primeras,
pues bien sencillo,
no te lo comas
o si ya no tiene remedio
echa mano de la sal de frutas.
Que mis versos
levantan dolor de cabeza,
medícate un soplo de aire fresco
o en su defecto una pastilla
que deje acostadas a las jaquecas.
Qué quieres que te diga,
si hasta aquí has leído
ya no tiene remedio
y si no ha sido así
entonces qué me cuentas
si no son estas letras culpables
del martillo que taladra tus meninges.
Como ahora mismo
ya no me quedan más ganas
de continuar ocupando silencios
y entiendo que el espacio en blanco
en la mayoría de las ocasiones
es mano de Santo,
aquí concluye este poema
si así puede ser llamado,
el resto que queda es epílogo:
En fin, si has sido valiente,
curioso en extremo
o tal vez ni sabes los motivos
por los que no marchaste ya
de esta página sin pretensiones,
tú sabrás lo que leerme te ha dejado
allá arriba donde se cuece a fuego lento
lo que ha penetrado por tus ojos,
porque lo que parece evidente
es que quitarte si que te he quitado,
por lo poco unos pocos instantes
de un tiempo que ya has perdido.


acróbata

10 comentarios:

  1. Hasta el final he leído,
    jaja ha sido divertido!

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  2. Eres bueno en esto de rellenar folios en blanco y yo te aplaudo en prosa porque no sé versear.
    Besos.

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  3. No te preocupes por mi tiempo.
    Lo invierto a gusto aquí.

    Saludos.

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  4. Muchas gracias por vuestras palabras.

    Abrazos de tiempo.

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  5. Nunca se pierde el tiempo cuando lo que se lee gusta.

    Saludos cordiales.

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  6. No sé si valiente , pero si me gusta llegar hasta el final. Venir aquí me dado mucho. Siempre.

    Saludos, Tomás. Buenas noches.

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  7. Ojalá todo mi tiempo lo perdiera como lo pierdo leyéndote... ¡Cuánto aprendería, Tomás!...

    Me encanta cómo rellenas los folios blancos.
    No me da dolor de cabeza leerte.
    Ya ves.
    Ni tengo que tomar sal de frutas.
    Nada.

    ¿Seré un bicho raro, paisano?.

    Besos y abrazos. Mil.

    PD. ¿Tienes disfraces preparados ya? ;)

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  8. Libertad versada, que no es poco...

    jajajaja,la mismísima sutileza en verso.

    NAMASTÉ

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  9. Desde que te leo nunca he perdido el tiempo ;-)
    Besos, mi cosa guapa.

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