miércoles, 8 de febrero de 2012

Espléndido.


Me he bebido seis cervezas
de una sentada
brindando en silencio
junto a la orilla del mar,
¿o fueron siete?
qué más da…
Lo mismo tiene,
lo mismo da
sólo es una cuestión del contar
que bien poco influye
a la hora de la verdad.
Y a pesar de todo
sé que sin problemas
soy muy capaz
de endiñarme otras seis
a nada que me levante
y consiga llegar por mi pie
hasta la barra del bar.
No,
no estoy ebrio
que sí bebido.
No,
no estoy borracho
que sí espléndido.
Y el suelo bajo mis pies
sin duda debe de ser
la cubierta de mi barco
barrida por las olas del temporal,
o acaso es que están fregando
porque van a cerrar ya.
El caso, es que todo lo veo claro:
El horizonte en calma,
la noche estrellada
y la luna grande, blanca y brillante,
allá tan lejos y a la vez tan cerca…
Tan cerca…
Tan cerca…
Ay, ¡coño!,
que me he vuelto a quemar
al tratar de agarrar con mis manos
la lámpara de cristal.
Creo que ahora lo suyo
sería ponerse a cantar
y no una copla cualquiera,
no una elegida al azar,
sino una de Loquillo
que hablaba sin parar
de copas, Cadillac y soledad.


acróbata

9 comentarios:

  1. Casi dormido, "atrapando luces"...

    Saudos muchos, Tomás. Y buen día.

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  2. Me gusta el poema.
    Tiene música en su adn.
    Muy bueno.

    Saludos.

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  3. Cuidado con esa claridad aparente... suele ser engañosa.

    Besitos mediterráneos.

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  4. Un poema muy bonito, mis felicitaciones.
    Un abrazo

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  5. Grandioso poema que nos hace reflexionar a la vez que nos roba una sonrisa "con ese coño que me voy a quemar".. Enhorabuena


    un fuerte saludo

    fus

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  6. Ya quisieran muchos estar como tú.
    Besitos.

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  7. Venga otra copa, Tomás.
    Hoy quemamos Águilas.
    Besos.

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  8. ¡ A estas alturas ya debes estar, o inconsciente, o despierto perdio! pero si te quedan ganas y estómago, te invito a una más jajajajaja

    Eso sí, a bajo la luz del Sol, que hoy, espléndido, no quema.

    NAMASTÉ

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