martes, 14 de febrero de 2012

Chamán.


Recuerdo, que cuando yo era pequeño estaba convencido que mi abuelo era un poderoso chamán de una tribu india, y no porque fuese emplumado, ejerciera tal oficio, ni por supuesto anduviese por ahí con pócimas, hierbas raras u oraciones supuestamente sanadoras. Mi creencia se debía mas bien al poderoso influjo que ejercía sobre la salud de mi abuela, tanto para lo bueno como para lo malo. Aunque para ser más exactos habría que decir que en un primer momento, tras alguna que otra pequeña desavenencia conyugal, su influencia era claramente negativa, para después, tras una convalecencia en cama más o menos breve de mi abuela, ceder él a sus pretensiones y acercándose en silencio hasta el lecho, hacer uso de su poderosa magia y con apenas un abrazo y un beso quedar reestablecida de nuevo por completo. He de aclarar que si algo apasionaba a mi abuela por aquellos lejanos tiempos era salirse con la suya y ponerse muy enferma, tanto, que cuando no lograba sus propósitos de buenas a primeras, se echaba la mano al pecho aquejada de un fortísimo dolor de corazón y con las mismas se encamaba casi esperando la llegada de lo inevitable. Algo que gracias a Dios era totalmente evitable, ya que por suerte, aunque muy mayor y con sus achaques, continúa aún con nosotros.  Entonces no sospechaba yo que esas pasiones guardaban una estrecha relación, luego, con la marcha de mi abuelo y el devenir de los años me di cuenta de lo bien relacionadas que estaban ambas. Ahora, circunstancias de la vida, ya todo es bien distinto en la existencia de mi abuela, pues a pesar de seguir saliéndose con la suya ya no sana tan a la ligera y cuando se encuentra indispuesta, pues indispuesta está y no mejora de buenas a primeras por mucho que se encame. Claro, que también es cierto, que desde hace ya mucho no se encuentra mi abuelo entre nosotros para ejercer su poderosa magia sanadora.

acróbata

6 comentarios:

  1. El mejor chamán del mundo.
    Al menos para tu abuela.

    Saludos.

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  2. Muy lista la abuelita...
    Besos, mi cosa guapa.

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  3. Pues si que saliste tu observador desde chiquitito. Aprendiendo a relacionar eventos y relaciones, y lo cierto es que hay muchas enfermedades psicosomáticas que funcionan así mismo.

    La banda sonora no la he podido escuchar hasta el final, y eso que me encantan los cantos tribales, pero los de esta tribu me resultan cansinos.

    Aunque pensandolo mejor volvere a escucharles, por si es un canto sanador.

    Feliz día de San Valentín, para el amor y la amistad.

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  4. Espero que siempre existan ese tipo de Chamanes...

    Saludos muchos, Tomás.

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  5. Me has hecho recordar a mi abuelos. Mi abuela sobrevivió en quince años a mi abuelo, a pesar de estar siempre bastante delicada.
    Jó, mi abuela... la de historias y refranes que se sabía.
    Un besazo, Tomás.

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  6. Esa magia sanadora, era el amor...
    Es increíble para los seres humanos la importancia que tiene ese sentimiento, saberse apoyada, estimulada, saber que quien nos ama, está ahí, siempre digo que una simple frase de cariño obra milagros.
    Muy lindo relato de tus abuelos Tomás.

    Un abrazo enorme mi querido amigo y a toda la familia, incluyendo a esa abuelita.

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