lunes, 27 de febrero de 2012

¿Capichi?


Puede parecer una tontería, pero en un principio el tema de la lista de la compra nos ocasionaba un enorme derroche de inteligencia, no era fácil cuadrar las cuentas para llevar una alimentación sana y equilibrada. Había que memorizar un gran número de precios de alimentos que según la marca y la oferta vigente tenían un coste bien distinto. A esto había que añadir la escasa, por no decir nula, colaboración de los supermercados, todos ellos unos interesados desaprensivos siempre dispuestos a conquistarte con alguna que otra oferta escandalosa, que a todas, todas era simplemente para engancharte y después con algún otro artículo de primera necesidad sangrarte sin dolor. Como por ejemplo con el ron, un imprescindible desinfectante que cura las enfermedades del alma, o al menos las anestesia durante un buen rato, que no es poco para los tiempos que corren.
Por suerte, con nosotros, bueno, mas bien con nuestros bolsillos, nunca ha podido el marketing, así que una vez que la pobreza vino a instalarse en casa sin visos de querer abandonarnos, nos pasamos al alimento básico para cualquier economía de subsistencia: La mortadela, una fuente inagotable de energía y que se presta de maravilla a mil combinaciones posibles, sólo es cuestión de ponerle fe al asunto. Gracias a Dios este fiambre no es valorado en su justa medida por el consumidor, miedo da pensar el día que sea tenida en cuenta, sufrirá su precio un aumento estratosférico y tendremos que cambiar la monotemática lista de la compra a ya no sé qué. Según tengo entendido, por pobres más longevos que nosotros, ya sucedió con el chopped y con el salchichón, lo cual fue todo un hándicap dificilísimo de superar.
En casa por supuesto tomamos mortadela para el desayuno, mojándola a modo de galleta es un gran complemento alimenticio, además, echándole algo de imaginación, el sabor que deja en el agua puede llegar a asemejar al mejor café con leche. A la hora de almorzar lo suyo es mortadela al horno, que no es que la hagamos asada, no es cuestión de hacer un gasto innecesario, simplemente la dejamos un rato sobre la parrilla a ver si por casualidad coge un poco de gusto de los asados de antaño. En la merienda también mortadela, se la come uno mientras corre un poco detrás de los niños en el parque e incluso a veces llega a saber a jamón serrano, todo depende de esforzarse lo suficiente como para que resbale el sudor por el bigote. Por último, como no podía ser de otra manera, para la cena mortadela al vapor, hay que aprovechar que la salida de gases de la lavandería de abajo queda justito a la altura de la ventana de nuestra cocina, todo un golpe de fortuna. Pero no penséis que no gozamos en nuestro hogar también de comidas especiales, los días señalados como fiestas de guardar, aniversarios o visitas familiares, nos volvemos locos y tiramos la casa por la ventana abandonándonos con placer a la mortadela con aceitunas.
En fin, de todo se puede sacar la parte positiva, cuando vamos a hacer la compra nunca se nos olvida nada y a los niños se les está poniendo una cara de sicilianos que si te fijas bien Lucky Luciano ya parece antepasado nuestro. Ahora entiendo el por qué los de la tienda de la esquina ya ni nos quieren cobrar, es de comprender, creerán los muy ilusos que granjearse nuestra amistad les protegerá de los asaltos violentos que están sufriendo los supermercados del barrio a manos de una banda de hambrientos chorizos. ¿Capichi?


acróbata

6 comentarios:

  1. A ver como menú :
    DESAYUNO.
    Una tostada de mortadela a la miel.
    ALMUERZO.
    Un pinchito de mortadela con olivas.
    COMIDA
    Mortadela al pil pil.
    MERIENDA
    Galletitas de mortadela.
    CENA
    Unos revueltos de mortadela con mortadela.

    Es para darte alguna idea y puedas ir variando ;-)

    De esos chorizos no creo que nos libremos ninguno...

    Besitos, mi cosa guapa.

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  2. Entiendo. Ta aseguro que lo recordamos muy bien...
    Igual, la mortadela bocha
    especial, qué rica!!!!

    Saludos muchos, Tomás. Buenas noches.

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  3. Que buena idea.
    A partir de hoy empiezo.

    Saludos.

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  4. ¿ Sabes? quizás la mortadela también puede destilarse!!!

    Un chupito de capisco a la salud de la señora mortadela polifacética ;)!!

    NAMASTÉ

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  5. Muchas gracias por vuestro paso por aquí y vuestras amortadeladas palabras. Creo que estoy empachado de tanta mortadela.

    No viene al caso, pero hoy he visto que existen croquetas de Gin-Tonic, así que por qué no también de mortadela.

    En fin, es lo que hay.

    Abrazos.

    P.d: Watashi, cuando consigas hacer licor de mortadela avisas y brindamos.

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