martes, 3 de enero de 2012

Cuestión de fe.



En un arranque de fe me puse un día a buscar a Dios por mi cuarto, primero abrí las puertas de par en par del armario ropero y tras revolverlo todo, nada más hallé camisas, jerseys y pantalones. A continuación, con la fe algo deshilachada que no rota, comencé a registrar los cajones de la mesita de noche y a pesar de buscar con insistencia, allí sólo había calcetines, calzones y camisetas para echar por alto, pero nada, ni rastro de Dios. Después, con este arranque de creencia que me había dado de repente ya casi por los suelos, dirigí mis pesquisas hacía los distintos departamentos de la cómoda y aunque si bien es cierto que terminé encontrando dentro del joyero alguna medallita e incluso un crucificado, desde luego no es menos verdad, que continuaba sin encontrar ni una mísera prueba de su presencia física. Una vez más me había quedado claro que Dios podía ser muchas cosas: Padre, Hijo, Espíritu Santo, Omnipotente, Juez Supremo, Creador…Pero desde luego, aunque haya quienes no se cansen de asegurarlo, omnipresente no es de ninguna de las maneras, pues sino en algún momento hubiese dado yo con él en mi búsqueda.


acróbata

5 comentarios:

  1. Jajajajaja, muy bueno...
    Como bien dices puede ser muchas cosas, pero yo tampoco lo he visto nunca en ningún rincón de mi casa..
    Aunque ahora, una cosa te digo, al menos sirvió para que en la búsqueda ordenaras sin querer los cajones... o los armarios.. tal vez lo tenias ordenado, pero seguro que encontraste algo que no recordabas haber guardado...

    A mi siempre me pasa, cuando busco algo, encuentro todo menos lo que estoy buscando...

    Besitos mediterráneos.

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  2. No busques más.
    Creo que no lo encontrarás.

    Pero puedes inventártelo.
    Eso lo hace mucha gente.

    Saludos.

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  3. Está en todas partes pero no se le puede ver... Eso es lo que me dijeron a mí un día que le busqué con desesperación. Me acerqué a su casa; dónde se supone que debe estar más tiempo y miró hacia otro lado.

    Busca a tu dios en tu interior y deja de buscarlo fuera de él.

    Un beso.

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  4. Si vieras mis cajones...
    Besos, estos míos que te doy sí son con fe.

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  5. Muchas gracias por vuestras palabras tan cargadas de fe...jajajaja.

    Abrazos.

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