lunes, 24 de octubre de 2011

Vale.


Asustado ante la gigantesca ola de estupidez barriobajera que amenaza con anegar el mundo, mi amigo Evaristo se ha propuesto levantar un muro de contención que le aísle dentro de lo posible del inminente contagio que teme padecer. Para ello ha decidido entre otras muchas medidas limitar sus conversaciones a lo estrictamente necesario con todas aquellas personas que nada bueno le aportan, ya que sistemáticamente sólo se dedican a preocuparse de cultivar su imagen personal sin importarles un pimiento nada de lo que les rodea, además de racanear en la vida privada de los demás. En un primer momento, mi amigo tenía pensado hacer uso de un mínimo vocabulario para llevar a cabo su aislamiento, pero viendo que ni con esas se daban algunos por enterados, en el hecho que él no quería saber nada del vecino o del famosillo de turno, últimamente ha puesto en práctica una técnica que sin duda está siendo un rotundo éxito. Todo ha sido tan sencillo como hacerse con dos buenos pedazos de cartulina, uno blanco y otro negro, en el blanco ha escrito en letras bien visibles la palabra “VALE”, y en el negro “NO”, por supuesto en esta segunda ni que decir tiene que no ha utilizado bolígrafo de tinta oscura, faltaría más, aunque si bien es cierto que en un principio estuvo tentado en hacerlo, total para el caso casi que hubiera sido lo mismo, pues dentro de este virus letal que amenaza con convertir a gran parte del género humano en idiota sin solución, uno de los síntomas antes comprobable es la no comprensión de la palabra “NO”, ejemplo:

-Evaristo, ¿te has enterado de lo del vecino del cuarto?

-No.

-Ah no, pues el muy

-No quiero saberlo.

-Pues eso, que.

-Que no quiero saberlo.

-Espera, ya sabes que a mí no me gusta hablar de, pero.

-Adiós.

-Uf, que poca vergüenza, se da la vuelta y me deja con la palabra en la boca, nada, pues tú te lo pierdes desagradecido. Será estúpido, vamos, dejarme a mí así, hablando en la más completa soledad. Vaya, de esto se va a enterar todo el vecindario.

El caso es que posiblemente con estas dos palabras escritas le hubiese sobrado al bueno de Evaristo a la hora de desarrollar gran parte de sus anodinas conversaciones, por supuesto no con todo el mundo. Para las pocas personas que le merecen la pena a mi amigo, casi que le faltan letras al abecedario a la hora de formar las palabras que apenas den una ligera noción de lo mucho que le aportan esas gentes con tan amplio mundo interno. Pero Evaristo ante todo es un tipo educado, y como tal, siempre respeta las normas mínimas de cortesía. De este modo, tratando de evitar malentendidos que les lleven a algunos malpensados a creer que quiere darles charla, se ha hecho serigrafiar en grande en todas sus camisetas la palabra “HOLA” en el frontal y “ADIOS” en la espalda. Y así se pasa gran parte de los días en los que por obligaciones ineludibles tiene que darse algún que otro baño de multitudes, tarjeta viene, tarjeta va.

Lo curioso de estas medidas tan extremas no es el buen resultado que están teniendo con mi amigo, lo realmente sorprendente es que desde entonces asegura que ha entablado una buena relación con unos cuantos vecinos de los tachados raros por el resto del vecindario, resultando estas nuevas amistades la mar de interesantes e instructivas.

¿Acabará este mundo nuestro inundado de estupidez y todos nosotros con él, o habrá que ir pensando medidas tan extremas como las de mi amigo para así ir encontrando entre las pocas islas que sobrevivan al diluvio universal a otros náufragos como Evaristo, que temiendo perecer ahogados se están aislando dentro de su propio mundo interior? En todo caso, vivan las conversaciones productivas y los que las fomentan, y si éstas deben estimularse quitándose de encima las otras que nada aportan, vivan las cartulinas escritas con mensajes claros y concisos. Por supuesto vivan también las camisetas mojadas, que diga serigrafiadas.


acróbata

8 comentarios:

  1. Pues esta vez la iniciativa de Evaristo, me ha parecido más que razonable, pues hay ciertos personajes y conversaciones a los que no hay que dignarse a contestar. Me la apunto para cuando me haga falta, porque Acróbata, a mis oídos tambien llegan muchas sandeces :)

    Bss.

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  2. Lo malo es que se pueden enseñar reiteradamente la cartulina del NO, a mensajes que pretenden ser productivos (que poco me gusta la palabra)y sobre todo amigables.
    Saludos.

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  3. Nunca he perdido el tiempo con los vecinos, me suelen caer remal las conversaciones en el rellano. Aprender a decir NO es todo un reto.
    Yo no hace mucho que le doy a esa cartulina y me está dando excelentes resultados.
    Voy a ver si pruebo también con la camiseta ;)
    Besos, acróbata.

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  4. Muchas gracias por vuestros interesantes comentarios.

    Aclarar que Evaristo no rechaza ninguna conversación que merezca la pena, además no sólo hace uso de la cartulina negra, también utiliza la de color blanco (VALE), creo que con esto queda aclarada la disertación del amigo Juan.

    Abrazos.

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  5. Hola acrobáta , en cierta forma Evaristo tiene razón , muchas veces el charlar con una persona que interiormente no te aporta nada y no dice nada , que valga la pena es perder el tiempo , asi que tu amigo Evaristo , ha hecho lo mas secillo tener una cartulina con Hola y adios , muy bue relato , un beso de Lm.

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  6. Yo creo que es parte de la infantilización colectiva, no hablo de la idiotización, que también, sino de la infantilización.Prueba a decirle no a un crío, verás...Pues ahora los adultos somos así. Me encanta la iniciativa de Evaristo

    Un beso

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  7. Si hubiera conocido la iniciativa de Evaristo antes, este viernes no hubiera tenido que ausentarme de mi puesto de trabajo para evitar la tentación de "dar una leche a voz de rata" (es una almorrana -con perdón- que tengo por compañera). Lo digo aquí en petit comité...

    Creo que este señor (Evaristo)y yo deberíamos intercambiar nuestros correos electrónicos y charlar porque tenemos muchas cosas en común.
    Además le pediría consejo porque, aunque no suelo irritarme con facilidad, el viernes me puso a cien.

    Definitivamente has creado un personaje que, con sus más y sus menos, me encanta. Díselo cuando puedas.
    Un abrazo, Acróbata y besos a las chicas.

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  8. Últimamente tengo el Sí difícil. Así que entiendo perfectamente a Evaristo.
    Hay días que te dan ganas de bajarte del mundo....

    Saludos muchos, Tomás.

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