jueves, 27 de octubre de 2011

Llegará...

  
Llegará el día
en el que ya no serán mis labios
los que cuenten
como me va por el mundo,
si mis noches son largas y frías
o apenas duran unas pocas horas
de suspiros, amor y poesía.


Y sólo serán mis palabras
las que evoquen
todo lo que me ha sucedido
en este mi tiempo de vida.


Llegará el día
en el que ya no serán mis ojos
los que expresen
como me trata la fortuna,
si mi firmamento es de zafiros y luna blanca
o es nada más
un techo de nubes oscuras.


Y sólo serán mis versos
los que muestren
todo lo que he visto
bajo este cielo que me contempla.


Llegará el día
en el que ya no serán mis dedos
los que dibujen
sus sueños sobre la arena,
ni serán mis pasos
los que dejen sus huellas
hasta que las borre la marea.


Y sólo serán mis letras
las que narren
todo lo que he conocido
en esta incierta travesía.



acróbata



14 comentarios:

  1. Que tarde mucho en llegar ese día porque me da pena.
    Precioso poema. Puedes hablarle de tú a tú a Machado desde hoy.
    Un abrazo.

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  2. Seguramente ese día tus letras serán la prueba de toda una intensa vida.

    Saludos muchos, Tomás. Buenas noches.

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  3. Que dure mucho esa travesía.
    ¿Melancólico?
    Un abrazo.

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  4. A mí ya me llegó ese día.
    Por eso escribo.

    Muy bueno.

    Saludos.

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  5. Sí, a todos nos llegará ese día de ser sólo letras,pero imagina quienes ni letras tienen para dejar...
    Un beso.

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  6. Mientras llegue lo más tarde posible y nos sigas sembrando letras como éstas...
    Besos, acróbata.

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  7. Esperemos que ese dia no llegue.. o si lo hace, que sea lo mas tarde posible...
    Besos mediterráneos.

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  8. Tal vez llegará el día, en que sólo por tí sigas escribiendo...

    De igual modo, será maravilloso :)

    Namasté

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  9. Hermosas huellas iras dejando con tus letras.
    Bello poema, gracias por compartirlo.
    Besitos de Arte.

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  10. Hola Tomás, recién me doy cuenta como se puede hacer para comentar y es abriendo esta ventanita, que a simple vista no se ve, me alegro poder saludarte, y haber leído esta poesía tan tuya, bella, y donde se abre ese paréntesis en donde encierras ese dejo de nostalgia por lo que vendrá, mientras vas dejando tus letras que son tu mejor herencia.
    Te dejo mi cariño y recuerdo.
    Alicia*Diluz

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  11. HOLA TOM:

    Llegara el día
    en que tus labios entreabiertos,
    y tu lengua perfecta ,llenen tu boca,
    con la arena de esas huellas.
    Llegara el día
    que el alivio del sueño
    acerque a tus manos ,
    un nuevo dibujo enloquecido,
    en tus áridas paredes,
    o en tu poblado cielo raso de estrellas.
    Llegara el día
    en que tus versos,planearan
    en acariciados kilómetros de silencios
    para posarse en una ligera hoja de otoño,
    o a un brote tierno,de eterna primavera.
    Llegara el día, llegara...
    en que tu voz, se hará río zigzagueante,
    de ese océano eterno
    y emergerá de él tu mano,
    para traspasar los abismos,
    y recorrer con tus parpados, su palma desierta.
    Llegara el día, lo se...
    en que tus ojos enyodados
    destejan las redes, que cuelgan de tu techo,
    y solo serán tus letras,
    las que narren , ese instante perpetuo,
    que se inflama, que se suelda y que se entrega
    a la delirante actividad de la existencia.
    Llegara el día, LLEGARA....

    No deja de sorprenderme la intensidad de tus palabras, Y el valor que hay en ellas.FELICIDADES...(POR TUS VERSOS Y POR TU CUMPLEAÑOS)
    Abrazos, Lucia

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  12. Muchas gracias por vuestras palabras.

    Abrazos.



    Treinta y ocho otoños
    no son muchos,
    no son pocos,
    son bastantes
    para casi haber rozado el cielo
    con la yema de los dedos.
    Son suficientes
    para haberse abandonado
    en los entresijos del camino.


    Treinta y ocho años
    no son sólo un buen número
    de semanas, días y horas,
    son también incontables
    sueños, desvelos y vivencias
    que han ido abriendo surcos
    en el cauce de mi carácter
    hasta convertirme en el hombre
    que dice lo que siente.


    Treinta y ocho otoños
    no son pocos,
    no son muchos,
    son suficientes
    para conocer el límite
    hasta donde a veces nos acerca la vida.
    Son bastantes
    para haberse rendido
    ante el galope del destino.

    Treinta y ocho años
    no son sólo una fecha
    a la espera de un soplido,
    es también un punto y seguido
    en esta oración abierta
    que escribo cada día
    siguiendo la voz clara
    que me dicta
    la razón firme de la vida.


    acróbata


    P.d: Felicidades también para ti.

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