miércoles, 28 de septiembre de 2011

RATA-TA-TA-TA.


El final de la guerra estaba siendo especialmente sangriento, sin duda las nuevas bombas adquiridas del representante de Industrias por la Paz y la Estabilidad Mundial eran unos artefactos del diablo que convertían todo a su alrededor en un auténtico infierno. Por fin el antiguo Presidente había sido cazado en su ratonera de palacio, donde sólo su bunker subterráneo había resistido el intenso bombardeo de la facción rebelde del autodenominado ejército para la liberación, cuyo general al frente, el sanguinario Ozú Cuan Tafull por descontado no tenía pensado perdonarle la vida, ni a él, ni tampoco a todo su Estado Mayor, compuesto en su inmensa mayoría por sus propios familiares, especialmente hijos. Pues el Presidente, hombre macho donde los halla, tenía reconocidos más de cien hijos y sin reconocer aún un número mayor.
Ozú, hombre poco dado al boato de las relaciones internacionales, ante la insistencia de sus asesores más próximos, todos licenciados en las mejores universidades occidentales, consistió pocas horas antes del asalto final a la guarida del derrocado Presidente, recibir en audiencia al alto representante del grupo de naciones alineadas que le habían suministrado la fuerza y el apoyo logístico suficiente para terminar de una vez con el Estado díscolo del viejo Presidente Sinpa Pelestoy, que después de muchos años de respetar los acuerdos energéticos con sus socios capitalistas, decidió un buen día de hacía pocos meses, romper una relación bien fecunda, para firmar otra más ventajosa, para sus finanzas, con los países del bloque Oriental. Queda relativamente claro que el dinero tiene el mismo valor venga de donde venga, y esa máxima, aprendida por el viejo Sinpa cuando apenas era un niño y acompañaba a su padre en las ventas de esclavas que realizaba al otro lado del mar, era el credo principal de su particular religión. Ahora, si nada lo remediaba, ese mismo credo iba a ser su propia tumba, pues en el juego de la diplomacia internacional, si uno se vende en un principio al mejor postor, no puede volver a venderse a otro bolsillo más generoso sin esperar a cambio reacciones adversas. Represalias estas normalmente venidas desde dentro a través de golpes de Estado de algún que otro general con aspiraciones de Comandante en Jefe, que se deja engatusar por los cantos de sirena del poder extranjero.

Una vez reunidos bajo la enorme lona verde que hacía las veces de Cuartel General de lo rebeldes, el alto representante del bloque occidental, un hombre alto, delgado, elegantemente vestido y con cara de hombre de bien, es decir, un lobo con piel de cordero, aconsejó al violento General Ozú que una vez asaltasen esa misma tarde el bunker presidencial dejara que un grupo de periodistas occidentales que le acompañaban en esa visita diplomática  filmaran la detención del depuesto Presidente Sinpa, y que al menos, mientras grabasen las cámaras, tratasen con todo respeto al depuesto sátrapa. Después ya habría tiempo para lo demás, si así lo veían conveniente los nuevos amos del rico país tropical.
Ozú, echando mano de su intérprete para llevar la conversación bajo el control de su lengua materna, un primo suyo que había vivido en Occidente durante años tras alcanzar las costas europeas en cayuco, le contestó un sonoro y despectivo: -¡NO!
Su primo, bastante más diplomático que él, intentó suavizar tan dura negativa en su precario inglés con una sencilla explicación en la que dejaba la puerta abierta a todas las posibilidades. Ozú, sin dejar a su intérprete terminar su traducción al representante de Occidente, le preguntó en su bronco idioma local:

-Qué le has dicho a este montón de mierda blanca.

-Nada primo, estaba tratando de traducirle tu contestación- dijo sudoroso el pobre primo.

-Ya te enseñaré yo a decir la verdad- contestó Ozú al mismo tiempo que desenfundaba su revolver y vaciaba el cargador sobre la cabeza del pobre traductor, salpicando de sangre a todos los presentes, incluido al grupo formado por los Occidentales. Al instante los dos periodistas que acompañaban al alto representante sufrieron una crisis nerviosa que amenazaba con convertir aquella reunión en una masacre ante el patente desconcierto instalado bajo la improvisada tienda. Inmediatamente el alto representante se levantó y sin vacilar un momento abofeteo fuertemente a los dos periodistas, ordenándoles que se callasen en el acto o de allí no saldrían vivos.

-Bueno, parece que vamos a tener que entendernos sin intérpretes- comentó con una risa grotesca en un inglés casi perfecto el bruto de Ozú.

-Sí, eso parece- contestó el alto representante, haciendo uso del idioma local, mientras trataba de limpiarse con su pañuelo de seda las salpicaduras de la sangre con restos de materia gris que el pobre traductor ejecutado había dejado en su cara.

-Recuérdeme que le debo un traje y una camisa nueva señor

-Señor Ed Hema, General Ozú.

-En fin, vayamos al grano Mister Hema, que tengo que ajusticiar a unas molestas ratas que permanecen ahí encerradas- dijo señalando con su tatuado brazo derecho hacía el semiderruido Palacio Presidencial- Y no tengo toda la tarde para aburridas conversaciones, creo que ya quedó claro en su día que respetaré los acuerdos anteriores que tenían sus naciones con mi país.

-Me parece bien su franqueza, mi única petición como representante de las democracias de Occidente es que deje a mi equipo de periodistas grabar como detienen al Presidente Sinpa. Después, cuando nosotros marchemos, hagan con él lo que deseen, eso si, sin ningún tipo de testimonio gráfico.

-No es mucho pedir, solamente tengo una duda: ¿Por qué?

-Bien sencillo, nuestras sociedades no están acostumbradas a la barbarie y nuestros políticos se deben a sus votantes, y como defensores a ultranza del imperio de la ley debemos guardar las apariencias.

-Es decir, que continúan siendo una panda de hipócritas que gobiernan a otro montón de hipócritas ilusos que no tienen problema alguno en exprimirle el corazón a todo un planeta, aunque con ello condenen a la inmensa mayoría de los ciudadanos del tercer mundo a la miseria y a una muerte horrible.

-Aquí no estamos para moralinas, mírese usted antes de juzgar a los demás.

-Sabe, podría pegarle ahora mismo un tiro, y a sus acompañantes dejar que los violasen toda mi tropa antes de colgarlos de las pelotas de cualquier árbol de los alrededores.

-Podría, pero usted General no es idiota, y sabe lo que se está jugando.- Dijo serenamente el alto representante.

-Sí, eso es verdad, así que después del asalto continuaremos esta conversación, que ahora tengo que ganar un reino.

El General puso su inmensa humanidad en pie y dirigiéndose a sus mandos ordenó el ataque final al bunker del Presidente Sinpa, amenazando con la muerte al que se atreviese a ponerles un dedo encima al Presidente y a su familia más cercana. Al momento el campamento se convirtió en un hervidero de risas, gritos y cánticos guerreros. Estaba claro que era cuestión de horas que la era Sinpa Pelestoy concluyera para siempre.

A la caída de la tarde todo había terminado, el Presidente había sido detenido junto a una de sus más jóvenes mujeres en el interior del bunker, escondido bajo la cama en paños menores. Después de haber sido obligado a vestirse con su traje de gala y ser grabado por los medios Occidentales, fue conducido a un barracón donde previamente, bajo indicaciones del General Ozú, habían habilitado unas celdas totalmente acondicionadas según las normas del Derecho Internacional sobre prisioneros. A continuación, Ozú hizo llamar al Señor Hema para concluir su pospuesta conversación:

-Como habrá podido comprobar Mister Hema, mis guerreros y yo somos hombres de honor y sabemos respetar los derechos de los prisioneros capturados en combate, espero que todo haya sido de su agrado.

-Sí, está claro que con ustedes se pueden hacer negocios, le auguro una próspera presidencia, y si me deja darle un consejo le invitaría a dotar a su país de una Constitución y por supuesto de elecciones democráticas.

-Déjese de falsas adulaciones, acaso cree que soy estúpido- dijo visiblemente ofendido el victorioso General.

-Nada más lejos de la realidad, siempre podría apañar los resultados, gobernaría de la misma manera que un gran número de mandatarios y a la vez adquiriría un prestigio a nivel internacional que por lo menos en Occidente le abrirían muchas puertas en recepciones oficiales y demás actos protocolarios.  

-No es mala idea, aunque la hipocresía y yo nunca hemos hecho buenas migas. En fin, gracias por el consejo, lo tendré muy en cuenta.

-Todo es cuestión de acostumbrarse, bueno parece ser que nuestro tiempo aquí se agota, una última pregunta General: ¿Qué piensa hacer con el expresidente Sinpa?

-Permítame Mister Hema invitarlos esta noche a mi mesa para la cena y una vez allí podrá comprobarlo con sus propios ojos- Ante la expresión negativa que se estaba dibujando en el rostro del alto representante Occidental, el victorioso general añadió:

-No se preocupe, nada de violencia, además sería de muy mala educación que rechazara mi invitación cuando yo he accedido a todas sus peticiones.

De esta manera tuvieron una cena abundante, variada y exquisita que degustaron tranquilamente, tanto el Señor Ed Hema con sus acompañantes, como la plana mayor del victorioso ejército rebelde con su General Ozú a la cabeza. Una velada perfecta que terminó con la sorpresa final del postre que el mismo chef en persona se encargó de llevar en una hermosa bandeja de plata hasta el lugar de honor de la mesa, ocupado como no podía ser de otra manera, por el General Ozú, uno de sus lugartenientes más sanguinarios y los invitados Occidentales. Una vez colocada la bandeja tapada en la mesa el General Ozú pidió un poco de atención al resto de comensales y al instante un silencio de muerte se instaló en el campamento, ni tan siquiera los animales salvajes de los alrededores osaban romperlo.

-Gracias a vosotros, mi valiente ejército de liberación, hoy nuestro país es más nuestro y no desaprovecharemos la ocasión para gobernar de manera más justa y cabal que lo hizo el tirano Sinpa Pelestoy. Así, como acto de buena voluntad, quiero brindar con todos vosotros por esta suculenta cena que nos ha proporcionado el hechicero del clan de los hombres lobo, y como colofón ofrecer en primicia nuestra sabrosa especialidad en cuanto a gastronomía de combate a éstos honorables huéspedes venidos de tan lejos.
Al mismo momento de terminar la frase levantó la tapadera de la bandeja de plata, y ante los estupefactos ojos de los Occidentales, apareció la cabeza decapitada y cocinada del depuesto Presidente Sinpa. Los dos periodistas sufrieron un desmayo inmediato que los dejó sin sentido, y el Señor Hema, a pesar de intentar no perder la compostura, no pudo evitar un par de violentísimas arcadas que casi le hacen arrojar toda la cena sobre la mesa. Sólo su saber estar y su duro entrenamiento en los cuerpos de élite le permitieron recuperar al instante la templanza que le caracterizaba.

-Todo esto estaba de más General Ozú, creo que no está usted empezando con muy buen pie sus relaciones con Occidente.

-No se ponga así hombre, es una costumbre muy arraigada en la tribu mayoritaria de nuestro ejército, comernos por entero al vencido, dejando como colofón al banquete su cabeza. Además, ustedes los Occidentales están muy acostumbrados a vestir la mentira como si fuese verdad, imagínese que han cenado un buen cerdo asado y no un tirano en su punto. Cómo se llamaba eso, no termino de recordarlo Ah sí, ya recuerdo, hipocresía, el vender repetidamente una mentira como verdad. En fin, en sus manos dejo lo que quiera comunicar a sus superiores. Eso sí, su estómago siempre recordará que digirió a un tirano, y si por si acaso lo olvida, no dude que se lo recordarán esos dos periodistas que tan acostumbrados parece ser que están a plegarse a los intereses del poder y no a dar a conocer la verdad a los ciudadanos.

Por supuesto, no hace falta decir, que los principales medios de comunicación Occidentales, dieron la noticia que el viejo Tirano había sido depuesto casi de manera pacífica, sin apenas bajas civiles, siendo sustituido por un consejo formado por hombres de bien, educados mayoritariamente en las mejores universidades occidentales, y estaban dejándose aconsejar por expertos internacionales para dotar a su nación de una Constitución con todas las garantías jurídicas. Añadiendo en cuanto al depuesto Presidente Sinpa Pelestoy y a su plana mayor que habían sido juzgados y condenados por un tribunal imparcial, y cumplirían condena en un presidio de alta seguridad del que no saldrían en muchos años.

                             acróbata

4 comentarios:

  1. ¡Vaya con la diplomacia!, la verdad es que ya no sorprende a nadie lo que encontramos tras la política y el poder

    Buena historia
    Un beso

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  2. Hola TOMÁS!!

    Deberíamos estar acostumbrados a tanta falsedad e hipocresía,estamos rodeados miremos por donde miremos.

    Un abrazo Tomás!!

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  3. Toda coincidencia con la realidad es...pura realidad!

    Un placer regresar, Tomás. Saludos muchos.

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