miércoles, 31 de agosto de 2011

La inmortalidad.


Últimamente estoy llegando al convencimiento de que soy inmortal, es muy posible que suene pretencioso, pero es la pura realidad. Por supuesto yo no tengo memoria propia de siglos anteriores (si no contamos un par de decenas y un chorreo de esta pasada centuria que no hace tanto hemos superado), es más, estoy seguro que no llegaré a conocer el próximo cambio de dígito en cuanto al calendario romano que contabiliza los siglos después de Cristo, pero no hay duda, de todas formas debo de ser inmortal. Cómo si no se explica que desde que tengo conciencia existo, lo cual no quiere decir que existo desde que tengo conciencia, qué contradicción, existir sin conciencia, aunque yo más bien creo que en realidad esto no es así, más bien no se tiene memoria de esa conciencia primera, en todo caso este tema merece otra profunda reflexión aparte.
Siguiendo con ésta que nos ocupa, estoy casi convencido que si llega el momento en el que no exista, entonces no tendré conciencia de mi no existencia, y si acaso la tuviera vendría esto a demostrar mi afirmación primera: Lo dicho, que soy inmortal, algo por otra parte nada sorprendente ni especial, pues es inherente a todos los seres vivos desde su percepción más personal.
Es más, ahora que lo pienso detenidamente, siempre he vivido rodeado también de inmortales, bueno algunos no lo son, porque ya han muerto (eso dicen) y no los he vuelto a ver. Claro que a otros que se fueron a vivir lejos y no han vuelto por aquí tampoco los he visto más, ¿entonces éstos continúan siendo inmortales?, no sé, esto de comenzar una clasificación para ordenar un poco al personal crea un sin fin de dificultades. No me extraña que mentes mucho más privilegiadas y en contacto directo con el “Jefe” crearan el limbo y el purgatorio. El primero no hace mucho lo liquidaron de un plumazo, ¿órdenes del Jefe?, pero en el segundo coge de todo, desde el que casi está para irse al cielo, como el que por el contrario está pendiente de una reclamación para no arder eternamente en el infierno. Me pregunto yo, ¿estará el purgatorio en Bilbao?, no es que tenga nada en contra de los Vascos, Dios me libre, pero un buen amigo mío marchó hacía allá hace ya bastantes años y nada más supe de él. Bueno, para ser sincero, un primo lejano suyo, que era vecino mío, no hace mucho, ante mi insistencia, me confesó que se había hecho falangista y como toda la familia era aberchale, pues como si estuviera muerto para los de su sangre, por eso era tabú hablar de él. Además ya no vivía en Bilbao, después de la afrenta se había mudado a Vitoria. Curioso esto no, por lo visto él está purgando sus pecados familiares en Vitoria, por lo tanto el purgatorio tampoco está en Bilbao, en todo caso el suyo está en Vitoria. Lo que si parece claro que cada uno lleva su purgatorio a cuestas, y encima resulta que es bien parecido a este mundo, lleno de rencores, divisiones y toda esa bronca continua que tanto nos caracteriza a los inmortales. No sé, igual la inmortalidad no es ninguna ventaja, y es por esto que en demasiadas ocasiones los primeros que suelen renunciar a ella son precisamente los que mejor corazón tienen.

                             acróbata

5 comentarios:

  1. Menuda inmortalidad tuya, creo que entonces yo también soy inmortal, podemos irnos por ahí a hacer judiadas y no moriremos jejej.
    Aunque si nos llevan al purgatorio no se yo, si eso me gustará.

    Me lo pienso y te lo cuento.

    Besines y sonrisas inmortales :-D

    ResponderEliminar
  2. Existimos, esxistimos y existimos...será hasta que el "Jefe" diga basta...Y ni el purgatorio quedará.
    Como dice Simplementeyo, está para pensarlo.

    Saludos muchos, Tomás. Buenas tardes.

    ResponderEliminar
  3. Y ¿para qué querría alguien ser inmortal?...
    Yo quisiera, algunas veces, ser invisible (pero por puro cotilla que debo ser),o hacerme muy pequeña muy pequeña y acceder a sitios insospechados, pero nunca he querido ser inmortal.
    Un beso, precioso.

    ResponderEliminar
  4. el purgatorio es un isla donde van a parar los que mueren en aviones o no?

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias inmortales.

    Sí, decididamente el purgatorio debe de ser una isla donde todos aterrizan aunque no haya pista de aterrizaje....Menudo hostión.

    Abrazos.

    ResponderEliminar