miércoles, 17 de agosto de 2011

Él.



Ni templos
que casi lleguen al cielo
ni altares de rica orfebrería,
ni tierras
administradas bajo el yugo
de una jerarquía impía,
ni tasas por administrar los sacramentos.
Él lucho contra todo eso,
arrojando a patadas de su casa
a los mercaderes que la profanaban,
para sólo aceptar en su reino eterno
a los verdaderamente ricos de espíritu.


Ni mantos
bordados con hilos de oro
ni capas de color púrpura,
ni anillos
forjados en tiempos oscuros
con el sudor de los desposeídos,
ni copas sagradas de plata.
Él no tenía nada,
su sola presencia era suficiente
para mostrar la verdad
en cada una de las huellas
que dejaban sus humildes sandalias.


Ni libros
llenos de trazos finos
ni obispos impartiendo justicia divina,
ni catecismos
escritos por el puño del hombre
en conveniencia con el poder reinante,
ni tribunales eclesiásticos.
Él no los necesitaba
su mensaje de paz y amor
bastaba para acercar la gloria
a todos los que le escuchaban
con los oídos del alma.
                                                                                     
                                           
acróbata

12 comentarios:

  1. Y por eso lo crucificaron, por amar como el amo a todos sus seguidores.....
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Tomás cielo,cómo me han emocionado tus palabras y cuánta razón llevan!!

    Sólo hacía falta su presencia y que le escucharan,nada de artimañas de publicidad,ni altos mandos con alzacuellos,ni grandes cruces de oro y marfil,ni hipocresías ni mentiras ni falsos reyes.

    Solo bondad a raudales y mucho amor!!

    Maravilloso Tomás,te doy un fuerte abrazo,por esos sentimientos y por transmitirlos.

    ResponderEliminar
  3. La pureza del espíritu no necesita adornos. Hermoso.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Todas las palabras ya las dijiste. Muy bueno tu escrito hermano!!!!

    ResponderEliminar
  5. Gracias tomás por la belleza de tus letras, por dejar ver la verdadera forma de amar, de entregar sin pedir nada a cambio, simplemente bastaba su palabra para abrir la esperanza y los caminos de tantos, es y seguirá siendo luz y guía.
    Cuando puedas escucha la canción de Arjona, Jesús es verbo y no sustantivo.

    Oye Tomás, en el tiempo que hace que nos conocemos, te he dicho que te quiero????
    Creo que sí, pero si aún no lo he hecho.

    Te quieroooooooooooooooooooo

    ResponderEliminar
  6. ´Solo una persona con el alma hermosa, puede escribir así. Y lo sé, es Tomás.

    Este regreso por tu blog es maravilloso.

    Un saludo enorme, amigo.

    ResponderEliminar
  7. Y aún así siguen cruficándonos en nombre suyo...
    Besos, acróbata.

    ResponderEliminar
  8. Abusos de "La Santa Sede" la misma historia de siempre y nosotr@s seguimos permitiéndoselo todo, indignante la verdad.
    Un Saludo.

    ResponderEliminar
  9. Yo no soy religioso.
    Ni tampoco ateo.
    Soy agnóstico o algo parecido.
    De todas formas si en alguien no creo es en el hombre.
    Desde el primero al último con honrosas excepciones.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  10. Las riquezas no son necesarias, la presencia de él era suficiente para saber que estaba donde tenía que estar.

    Precioso.

    Besitos y sonrisas pobres :-)

    ResponderEliminar
  11. Totalmente cierto todo lo que dices.
    Una muestra más de cómo se desvirtúa la historia creada, probablemente, por ellos mismos en us propio beneficio.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  12. Genial :)
    "ni catecismos
    escritos por el puño del hombre" (L)
    un beso!

    ResponderEliminar