viernes, 29 de julio de 2011

Crónica de un otoño anunciado.



No hace demasiado tiempo que tuve la oportunidad de visionar la película de los hermanos Coen llamada “No es país para viejos”, un thriller protagonizado por un gran elenco de actores entre los que se encontraba uno de nuestros mejores embajadores, el español Javier Bardem. En este film, interpreta a un frío asesino inmerso en una sociedad donde la violencia es moneda habitual de cambio entre sus ciudadanos. Reflexionando un poco sobre el tema de aquella sociedad, se desprende que ya apenas sorprende el hecho, más o menos cíclico, en el que salta a escala global la noticia de que un niño, haciéndose con el revolver del padre, la madre o un hermano mayor, ha terminado por dar muerte a parte de su propia familia, o aquella otra, que parece ser tiene visos de ser exportable al resto del mundo, que nos presenta el asesinato masivo de un gran número de escolares y profesores por parte de un compañero adolescente con ganas de vengar afrentas insignificantes. En fin, está claro que más que no ser un país para viejos, se está convirtiendo bala a bala, disparo a disparo en un país para no llegar a viejo.

Tampoco hace mucho tiempo que día si y día también, tanto al mediodía como a la hora de la cena, vengo contemplando la película de los medios de comunicación titulada: “No es país para optimistas”, un dramón interpretado en su papel principal por el presidente saliente en el papel de Alicia, lástima que éste no sea precisamente el país de las maravillas ni que ésta sea una película que podamos dejar de ver cuando nos apetezca. Cómo va a ser esta España nuestra un terruño donde florezca la esperanza si para la inmensa mayoría de sus pobladores sólo tiene cabida el sentimiento trágico y fatalista de que todo siempre debe ir a peor. A renglón seguido de esto, a menudo me pregunto por qué se llama al pesimismo más extremo la ley de Murphy, si en realidad debería ser conocida como la ley de García o de Sánchez, será que tendemos a tirar por tierra nuestro idioma en beneficio de la lengua de Shakespeare, otro claro ejemplo del sentimiento de menosprecio propio en el que vivimos.
Esta manera nuestra de ser no es ni mucho menos nueva, tiene su tiempo y también sus iconos históricos que han ido dejando en nuestro ADN la semilla que cíclicamente va germinando, dando lugar a un duro desierto que tenemos que cruzar la inmensa mayoría, no así todos, algunos, precisamente los que más suelen cuidar esa semilla, ven tranquilamente como lo cruzamos los ciudadanos de a pie mientras ellos permanecen bien a cubierto en sus oasis de dinero, poder e influencias.

Como ya he comentado, ha habido otros desiertos y también otras caravanas de perdidos en esta larga y prolífera historia nuestra compartida, dicho sea de paso, una historia compartida hombro con hombro, codo con codo con todos aquellos que no se consideran parte de la historia común, que absurdo es negar los hechos, pero en fin, ese es otro tema. Sin ánimo de resultar pedante, ni por supuesto ofensivo, sólo mencionaré unos pocos eriales a bote pronto:

* El desastre del 98, en su día una auténtica crisis social, política y económica donde España no sólo perdió su centenario estatus de Imperio colonial, siéndole arrebatadas sus últimas colonias de ultramar, también perdió gran parte de su fe como nación protagonista en la historia conjunta del mundo. Por supuesto, no hace falta decir que salimos de ese desierto, por cierto, un arenal solitario que nos dejó una gran riqueza literaria.

* El desastre del 36 al 39 y su secuela posterior de casi cuarenta años más (en realidad este desastre, en un primer lugar afectó casi por igual a todos, pero después no, vamos, ni punto de comparación. Esta herida aún escuece lo suyo y seguirá escociendo durante mucho tiempo mientras no haya un reconocimiento y reparación verdadera a las víctimas y familiares de los hechos acontecidos tanto en ese periodo como sobre todo a posteriori. Siempre me pregunto cómo somos capaces de tratar de juzgar dictaduras ajenas cuando aquí somos incapaces de encontrar una sentencia justa, real y adecuada que cierre por una vez y para siempre esa llaga que estará cicatrizada pero no del todo curada). Añadir, que no es mi intención ofender a nadie y que no estoy hablando de ideologías, yo la mía la tengo muy clara, pero aquí no se trata de hacer valer unas sobre otras, simplemente se trata de dar un portazo definitivo a la barbarie para abrazar la libertad definitiva de que cada cual defienda sus maneras de entender la vida siempre de manera democrática. Así que si alguien se siente atacado u ofendido por este apartado, ahí mismo tendrá la clave de porque esta es una herida no todo lo sana que debería estar ya. De este pedregoso desierto también salimos, aunque llevemos aún arena en los bolsillos.

* Y finalmente llegamos al desastre actual, un desastre, no nos engañemos, no formado solamente en estos últimos años, un desastre que arrastramos tanto de políticas pretéritas como actuales: Pasadas, por aprobar leyes con escasa visión de futuro que buscaban el enriquecimiento rápido y engañoso (nunca mejor dicho: de aquellos polvos estos lodos) y actuales, por no corregirlas a su debido tiempo, y dejarse llevar por el beneficio ficticio que mientras llenaba las cuentas bancarias de billetes de quinientos euros a unos pocos, tan sólo colmaba de sueños de riqueza a la inmensa mayoría, que de verdad creían que todo cristo podía vivir como un rico, algo que en frío todos sabemos que es utópico. Un desastre, en el que todos, en mayor o menor medida, hemos aportado nuestro granito de  responsabilidad, desde políticos gobernantes de toda índole, hasta banqueros que no les importaba inflar un globo que sabían que iba a reventar, pero que nada más pensaban en darle un poco más de aire y quitárselo cuanto antes de encima, pasándoselo al próximo especulador de turno. Y también es culpa, cómo no va a serlo, de cada uno de los ciudadanos que no sólo no tuvieron reparos en gastarse lo que no tenían, sino que fueron mucho más allá, y se gastaron lo que no iban a ganar en la vida. En fin, esto ya está hecho, supongo que de este desierto también saldremos, eso sí, mucho más pobres que entramos, y lo que es peor, parece ser que nuestros hijos también mucho más pobres de lo que fuimos nosotros de niños.

Ya sabemos la fecha de las próximas elecciones, esta legislatura y su presidente  se marchan para siempre. El tiempo, ese juez implacable le juzgará y le pondrá en el lugar que la historia le tenga reservado en cuanto a sus decisiones políticas. No seré yo el que le alabe ni el que le tire por tierra, ha habido de todo, bueno y malo, supongo que como todos los que le precedieron, pero si daré mi opinión personal acerca de lo que él como ser humano, me ha producido a mí como ciudadano de a pie. Siempre lo he visto como un hombre educado, cercano, positivista, algo soñador y sobre todo respetuoso con todo el mundo, y eso, estando donde ha estado a lo largo de casi ocho años, considero que no es nada fácil y es digno de agradecer en un país donde es tan habitual pagar las afrentas con afrentas aún peores. En definitiva, se marcha un hombre, que más inteligente o menos, con decisiones más acertadas o erróneas, más iluso o idealista, ha sido ante todo un buen demócrata, tanto en el poder como en la oposición. Buena suerte presidente, que a usted le vaya bien.

Para finalizar, sólo añadir, que ojala el simple cambio de fichas en el tablero de juego, nos diese la fórmula mágica para ganar esta partida, sospecho que no, sospecho que con estas normas de juego va a ser casi imposible que los ciudadanos ganemos nada, más bien todo lo contrario, estamos abocados a continuar perdiendo una y otra vez. En fin, no adelantemos acontecimientos, con un poco de salud y suerte, muy pronto, este mismo otoño (20N, vaya fecha verdad…) vamos a poder ver por donde van a ir los tiros, esperemos que no acabemos en mitad de este nuevo desierto con la esperanza llena de plomo al igual que algunos de los personajes de la película de los Coen.

   
                                  acróbata

 

4 comentarios:

  1. Bardem, no es un actor por el cual me decante, pero en relación a lo comentado la violencia siempre ha estado ahí más o menos oculta. En latinoamérica una vida vale menos que la última hamburguesa de un euro de cualquier burguer. Sólo hemos evolucionado en conciencia social, porque la violencia está presente desde que los homínidos espezaron a dar sus primeros pasos por la tierra (los chimpancés son capaces de matar por placer).

    Un abrazo de vacaciones recién inauguradas

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  2. Hola Tomás!!

    ¡¡Agitada y preocupante entrada!! así como valiente.

    Sobre la violencia,todo lo que se diga en contra ,suena escaso.
    Nunca debería un niño tener un arma a su alcance,quien dice un niño dice un joven o cualquier persona,nosotros no somos nadie para quitar la vida a nadie y quien empuña un arma tiene que estar dispuesto a usarla.
    Es una atrocidad las matanzas,los asesinatos que sin motivo,solo hecho por mentes malignas,están causando tanto dolor en todo el mundo.

    Otro tema es que para nosotros lo de fuera es siempre mejor,no hay un sentimiento por la patria,por lo nuestro,creo que nunca vi tantas banderas españolas durante tantos días expuestas en balcones y en coches,todos estábamos unidos por "la furia española,por la roja",el futbol fue capaz de unir a todo un pais,nada es capaz de unir tanto y eso sin el peligro de que a alguien lo llamara "facha",fue fantástico escuchar con orgullo esa frase ya típica:soy español,español,español...
    Lo que quiero decir es que no valoramos lo que tenemos,nunca lo hemos hecho,y ya va siendo hora de que creamos en nosotros mismos.

    Sobre ZP,estaba cantado,pero la fecha elegida...ya veremos que pasa,prefiero no aventurar nada y creer que todo se puede solucionar,que los esmpresarios van a dar trabajo,los bancos créditos a bajo interés y que todos podremos pagar la hipoteca!!!

    Éste es un país con esperanza de conseguirlo!!!!

    Un abrazo Tomás
    Muy buena entrada!!!

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  3. La sociedad está enferma de violencia y así está el mundo.
    Coincido en tus apreciaciones sonre el Presidente, siempre lo he visto como un hombre sobre todo educado. De sus aciertos y errores lo dirá la historia.

    Es la tercera vez que intento comentar. Estoy en un lugar con una conexión lentísima y que se corta.

    Un saludo enorme, Tomás. Que tengas un lindo fin de semana.

    ´

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