miércoles, 15 de junio de 2011

Pienso luego existo.



“Dicen que cuando alguien muere, el alma se ve abocada a la prueba más dura de su existencia. Afirman que justo antes de trascender hacía la dimensión superior, se la conduce frente a una especie de <<caja negra>>, un contenedor sin forma ni dimensión en el que se ha ido almacenando todo lo que hizo dentro de su cuerpo desde el día que su cordón umbilical se cortó y sus pulmones respiraron por primera vez. Lo que el alma experimenta al asomarse a ese receptáculo supera cualquier experiencia sensorial. De repente, la conciencia se ve inmersa en una suerte de recreación en la que es capaz de percibirse desde afuera y juzgarse desde la mirada de los otros. En contra de lo que dicen las grandes religiones, en ese estadio no hay jueces. Ni tribunales. Ni tampoco ojos que nos fuercen a aceptar o no lo visto. Nada de eso es necesario. El alma deja salir la energía pura que la habita y es capaz de valorar por sí misma lo aprendido mientras estuvo envuelta en carne. Después, tras repasar lo vivido, tomará el camino que le resulte más afín a su estado vibratorio”

Leyendo este nuevo ejemplar de Javier, me he detenido en este fragmento aquí reproducido y me ha gustado lo que expresa. Entre otros motivos porque trae implícita la esperanza de una continuidad de vida más allá de la muerte. Pero no solamente por eso, también, yendo un poco más lejos, porque daría una explicación bastante razonable a nuestra propia existencia, dotando de sentido a la vida misma. Ya que podríamos llegar a la conclusión de que venimos a este mundo para aprender como en una especie de escuela, siendo nuestro cuerpo únicamente el vehículo que nos sirve para realizar esa etapa de aprendizaje. Esto justificaría el por qué de las distintas suertes que corremos los individuos según la lotería de vida que nos acontezca. Dotando de lógica algunos padecimientos extremos que en un mundo solamente físico quizás no tendrían sentido ni por supuesto recompensa, pero que a nivel espiritual tal vez den significado a un crecimiento interno, que si bien igual no puede ser valorado como corresponde en esta existencia, quizás sí en otra posterior que haga crecer a nuestra alma dentro del escalafón del universo espiritual. Comprendo que en este mundo tangible, entregado solamente a la parte física y material, estos pensamientos pueden confundirse con paranoias, pero también creo que aunque tal vez nuestra esencia más profunda (llámale alma, espíritu, conciencia superior, aura…) por desgracia no sea inmortal, al menos yo, hoy por hoy, no me resigno a creer que todos nuestros pensamientos, sentimientos y demás sensaciones inmateriales se deban nada más a nuestro sistema sensorial y hormonal, creo que hay algo más que nos hace a cada uno de nosotros diferente e irrepetible con respecto a los demás, llenándonos de preguntas que no tienen respuesta que podamos pesar, medir o clasificar. De esto se genera una fe, una necesidad espiritual que las distintas religiones han sabido explotar en beneficio propio y que quizás al intentar encauzarlo a sus intereses terrenales han conseguido que ahora por desgracia cada vez sea más ignorado y por lo tanto menos valorado por la mente racional. La inteligencia actual no debería nunca ignorar y despreciar lo que aún no puede demostrar a través de leyes empíricas, pues esa es precisamente una de las raíces de su misma existencia, tratar de dar cabida en el futuro con pruebas fehacientes lo que ahora parece magia, fe o superstición. Ojala el dogma “pienso luego existo” también sea aplicable al “ya no respiro pero igual vivo”, aunque mucho me temo que cada uno tendrá que averiguarlo por su cuenta cuando le llegue el inevitable momento ¿final?



                                                                 acróbata

17 comentarios:

  1. Gran post, acróbata. Gracias por ello.
    Uno de los actos de fe más grandes que existen, creo yo, es la creencia en un final definitivo, aunque a esa creencia la llamen ciencia y a la otra, la de sentido contrario, superstición. al final, las estructuras propias del pensamiento mítico afloran incluso rodeadas de ecuaciones o reacciones químicas.

    Un saludo

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  2. Yo no me he muerto nunca, así que igual es todo un invento.

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  3. Me apetece quitarme el sombrero ante esta disertación interesantísima tuya de la que puedo decir soy una creyente fervorosa.
    Comparto tu teoría.Me gusta imaginar que mi karma,aura,espíritu o lo que sea,es ese algo que se viste de nuestra piel para aprender y llevarse más allá esa sabiduría.
    Ignoro cuál es ese más allá,pero me encanta pensar, declinar mis neuronas,hacia la ilusoria idea de que el aprendizaje es continuo, de que se trata de eso precisamente el vivir:
    Vivir muchas vidas aprendiendo.
    Es una lástima que las religiones hayan perdido el rumbo...
    Uf,como me he pasado con el comentario!
    Es que me parece un tema apasionante.
    Un beso.

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  4. Yo creo en la reencarnación, asi que estoy de acuerdo con este texto y con tus esperanzas. La vida no se puede terminar, asi, sin más, que se nos comen los gusanos y ya está, se pierde todo lo que hemos sentido o aprendido. Prefiero pensar que cuando me muera, seré una mariposa.

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  5. No temo ni deseo la muerte, por ello solo le dedico todo mi tiempo a la vida.
    De lo único que tenga certeza es de que lo que me ocurra después de la muerte, no os lo podré contar.
    De cualquier manera, interesante trabajo que nos hace mirar a ese lado oscuro que todos tratamos de evitar.
    Un abrazo.

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  6. No creo en el más allá de este cuerpo terrenal, pero admiro a la gente que sí puede hacerlo.
    Besos.

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  7. Yo sí creo que la vida es como una prueba -o una serie de ellas- y que debemos ir buscando la perfección espiritual, aunque no me apetece reencarnar, al menos no en otra vida humana. Pero ¿y las personas a las que hemos querido tanto en esta vida, las reencontraremos? Porque si no, de verdad, prefiero la Nada. Y sé que no es cuestión de preferir, ahí está lo malo.
    Besos.

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  8. Si debo vivir una vida igual a la que estoy viviendo ahora, ¿donde se firma para no hacerlo?

    Estoy con Jana, prefiero la Nada

    De momento, ni pienso en ello...

    ¡Un abrazo de miércoles!

    Marta.

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  9. Yo particularmente creo que cuando uno muere, muere el cuerpo y muere el alma. Desapareces.

    Ahora bien, el hombre a lo largo de la historia ha tenido sus creencia, fe o lo que sea en que despues de esta vida, habrá otra. ¿Por qué el hombre, en general, no admite que estamos en esta vida de paso y que no habrá nada más?

    Bss.

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  10. Lo peor de todo es que cuando lo descubramos no podremos volver para contarlo.
    Me ha resultado curioso que empezaras con un párrafo que había leído esta mañana mientras desayunaba y que también me llamo mucho la atención

    Siento mis ausencia estoy algo agobiad de trabajo y no puedo dedicar el tiempo adecuado a todos ustedes
    Te dejo muchos besos y mis disculpas

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  11. Muchas gracias por vuestras palabras.

    Qué añadir....Ni creo ni dejo de creer, quisiera creer sin dudas o al menos dudar creyendo pero....ahí estamos, como diría en aquellos lejanos años de mi infancia: Entre Pinto y Valdemoro...jajaja

    Una cosa si parece bien clara....¡¡¡VIVAMOS!!!
    que el mañana ya se encargará de sacarnos de dudas.

    Abrazos creyentes y descreidos.

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  12. Porque no puede ser cierto lo que dices.
    Quizás si.
    Pero no hay manera de comprobarlo.

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  13. Pues a mí me gusta pensar que no todo termina con la muerte.
    Me gustaría saber si hay algo más allá de la vida pero nadie ha venido a contarlo, por lo que hay que aprovechar todo lo que hay aquí no vaya a ser que la cosa se termine y SE TERMINE DEL TODO.

    Muchísimos abrazos.

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  14. Alguien ha vuelto del más allá para contarlo?
    de momento,que yo sepa,nadie¡
    Cuanto misterio abarca la muerte...
    Saludos y buenas noches.

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  15. Creo que mejor vivamos todo lo que se pueda. Yo creo en el alma, y que luego del final de nuestro cuerpo hay algo más.

    Saludos grandotes, Tomás.

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  16. Efectivamente somos únicos e irrepetibles en este mundo y por qué no podemos serlo en otro?

    Esta reflexión es interminable, no sabemos que será de nuestra vida cuando no hay vida o si?

    Lo mejor que podemos hacer es esperar.

    Genial entrada!!!

    Un besazo y sonrisas para ese enigma :))

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  17. Bueno, hay un montón de historias de fantasmas, algunas pueden ser cuentos pero otras ¿por qué no van a tener algo de verdad? Sólo porque no sea "científico" no vamos a cerrarnos a todo. Así que yo diría que sí, que volver -o quedarse en el camino, que es lo mismo- sí que han vuelto.

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