viernes, 18 de marzo de 2011

Chon Tse.


Evaristo me ha dejado de piedra cuando me ha contado, según él, la verdadera historia del chino Chon Tse, José para los amigos del barrio. Todo ha comenzado por una absurda disputa que hemos tenido a consecuencia del nombre de nuestro asiático vecino. Él se empeña en llamarlo José e incluso cuando está de guasa Pepe, y claro, los de por aquí le entendemos y sabemos a quien se refiere. Pero el otro día, sin ir más lejos, puso al nuevo cartero loco perdido, tanto, como para que el pobre haya pedido un traslado pues asegura que en este barrio estamos todos majaretas. Estaba yo tratando de hacerle comprender esto, cuando de pronto me ha soltado que no me entero de nada, que José ni siquiera es chino, que es coreano y para más datos del norte. A lo que yo le he contestado que se deje de tonterías y no diga más estupideces. Evaristo, bastante ofendido, me ha preguntado si quería conocer la verdadera historia del dueño del restaurante o no. A lo que yo, más a la expectativa de la sarta de embustes que me iba a soltar que por el hecho en si de saberla, le he invitado a contármela:
-¿Recuerdas el día que vinieron los “polis” de la secreta a detener a los pobres marroquíes de la vieja casa pegada al restaurante, porque decían que eran peligrosísimos terroristas suicidas que estaban fabricando armas de destrucción masiva con los polvos de detergente de la tienda de la Puri y el aceite requemado que le pedían a mi abuela para cocinar su cus-cus?, fue al poco de montar José el restaurante.
-Cómo no recordarlo, eso de los polvos y el aceite es de tu cosecha Evaristo, tú siempre añadiéndole rizos a lo ya suficientemente rizado, pero bueno, continúa por favor.

-De añadir, nada de nada, acaso no se llevaron confiscado el detergente, el aceite y a ellos esposados, declarando a posteriori en los noticiarios la gran operación antiterrorista que habían llevado a cabo desarticulando a un peligrosísimo comando operativo. Bueno, es lo mismo, te perdono esa falta de confianza, sigo por donde iba. José salió corriendo por la puerta de atrás de su local, sin saber muy bien hacía donde dirigirse, encontrándose de sopetón conmigo. Con la cara desencajada por el pánico, me pidió casi de rodillas que lo escondiera en mi casa, pues seguro que venían a por él. A lo que yo le refugie bajo la cama de mi hermana, que había salido a pedir trabajo a una vieja compañera de colegio, la cual aseguraba que había montado en su propio piso un negocio muy lucrativo por el que por casi nada de trabajo, ganaba una millonada, pero bueno eso es otra historia. A lo que iba, que acabó confesándome su verdadera historia.
-Sigue hombre, no te calles ahora- le dije yo bastante interesado.
- Pues nada, que es de Corea del Norte. Allí fue adiestrado por los servicios secretos de su país para, tras paso por China y aprender a desenvolverse mejor entre Occidentales y sus insanas costumbres, dirigirse a Los Ángeles y aprovechando la entrega de los Oscar cometer un atentado terrorista contra la meca del cine. Ya que, según sus instructores coreanos, ellos son los culpables de lo mal que va el mundo por contaminar a través de sus películas las débiles mentes del resto de los habitantes del mundo. Por cierto su verdadero nombre es “Pa Chul Oel” y si ahora está en nuestro barrio fue porque su Karma así lo decidió abriéndole los ojos. Pues el mismo día de los atentados de las Torres Gemelas él tenía billete para volar a los Estados Unidos y cuando presenció lo que pasó y fue consciente del horror del terrorismo, desertó prometiéndose a si mismo no hacer uso jamás de la violencia, se cambió el nombre y tras vagabundear por media España acabó casándose con una china que tenía posibles. Tras recapacitar acerca de todo lo acontecido, decidieron montar un negocio lejos de todas partes y claro que mejor lugar que nuestro barrio.
A estas alturas yo ya estaba con la mandíbula desencajada y tan solo se me ocurrió preguntarle a Evaristo:
-¿Y tenía que ser un restaurante chino?
Éste enseguida me contestó:
-Ya esperaba yo esa pregunta, pues eso mismo le pregunté y me contestó que siendo chino, era cuestión de un restaurante o un bazar, y como de pequeño pasó tanta hambre en su Corea natal, que mejor un sitio donde abundase la comida, para al menos no pasar nunca más hambre.
-Ay que joderse con el chino José, que se llama “Pachuloél”- dije yo riéndome.
-Vaya, no se me había ocurrido eso a mí, de aquí para adelante le llamaré José el chulo- contestó Evaristo.

Casi sin quererlo por fin me había enterado yo del origen de esa rara amistad que de la noche a la mañana comenzó a unir al dueño del restaurante chino con mi buen amigo, ya me extrañaba a mí que Evaristo abusase a veces tanto de la confianza de Chon Tse con sus bromas pesadas y éste nunca se sintiesen ofendido si tan solo se conocían de ser vecinos.

                                                                                     acróbata


13 comentarios:

  1. Curiosa la forma en que muchas personas entablan amistades, pero pachulo chulo, Evaristo.

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  2. ¿ hai o deberia decir 안녕하세요? ja, ja, ja. ¡ Entre bambús este Evaristo! Que divertida manera manera de sorprender.Te felicito por tu elocuencia Acróbata y por tu capacidad para transmitir...
    Un abrazo y Gracias :-)

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  3. Caramba! uno nunca termina de conocer a las personas!
    Muy buen relato Acróbata...
    Un placer sumergirme en tus palabras.

    Gracias por pasarte por mi espacio. Saludos.
    Diego.

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  4. A partir de ahora tendremos que llamarle Evaristo el listo y hacerle mas caso.

    Felicidades para mañana y a disfrutar del buen tiempo.

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  5. Evaristo, un personaje adorarable, con tantas historias como ingenio.
    Un agradable momento pasé leyendote, Tomás.

    Un saludo grandote.

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  6. Que bueno Evaristo,como siempre...me parto¡
    que no nos abandone¡Besos

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  7. Es buenísimo este tipo... Da para hacer una saga con sus venturas y desventuras. ¡Bravo, bravo!

    Genial su forma de ver las cosas, que daría para hacer algo similar en cine a lo de "Torrente", pero en bueno ¡claro!.

    Besos.

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  8. Una vez más aplaudo tu sentido del humor. Ese Evaristo es todo un elemento y vuestro barrio la casa de "Tócame Roque".

    Un abrazo

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  9. Se hacen amistades de las formas más insospechada.
    Besos y feliz fin de semana Acróbata.

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  10. Me encanta Evaristo, es más que el rey de la baraja, ¡es el rey del mus! :D con todo lo que farolea, jaja. Me mató lo de "Pachuloél"

    Un beso, Acróbata

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  11. Tiene respuesta para todo este Evaristo. ¿ Seguro que Chon Tse entiende sus bromas?
    Salud.

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  12. Acróbata, el episodio de Evaristo da para un guión de película que ni en Hollywood!!! jajajajaja! Lo mejor "Pa Chul Oel". Es pa nota :D

    Bss.

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