domingo, 27 de febrero de 2011

La letra pequeña.


Creo que casi nadie cuando firma un contrato se para a leer detenidamente la letra pequeña del mismo, todo lo más da un ligero repaso por encima antes de estampar su rúbrica. De ahí, a posteriori, surgen un sin fin de sorpresas, no diré que todas desagradables, pues en cierto modo faltaría a la verdad, pero vamos, dejémoslo en que algunas son auténticas piedras en el zapato cuando menos realmente incómodas. Baste como botón para esta chaqueta la pequeña clausura matrimonial que escondida en letra minúscula entre las arrugas de los márgenes, asegura que todo aquello que mi mujer coma de más, terminará antes o después por engordarme a mí. Antes no pensaba que hasta esos extremos pudiese llegar la compenetración, de esta manera, cada vez que tomaba un disgusto y lo pagaba con algún que otro dulce que osaba cruzarse en su camino, me decía yo, bueno, es una golosa manera de sacarse de encima ese mal genio, como no está nada entrada en kilos y no le hace daño a nadie, tampoco creo que le perjudique demasiado. El problema comenzó a surgir cuando sin aparente motivo justificable a los pocos días la báscula de casa se ponía borde conmigo y me hacía a mí pagar sus excesos, tardé lo suyo en relacionar ambos hechos, pero al fin cuando terminé por comprender que dos y dos no siempre son cuatro, decidí intentar ponerle remedio. Así, además de procurar no darle excesivas razones para disgustarla, algo realmente sencillo, cuando comenzaba a notarla algo torcida, temiendo que el bote de galletas de chocolate terminara siendo víctima de su voracidad, me anticipaba llenándolo de lechuguita y zanahorias. La verdad, es que las dos primeras veces dio resultado, pues simplemente pagó su enfado a base de pipas de girasol y sus correspondientes vasos de agua, tirándome yo a continuación toda la noche dando viajes al cuarto de baño. Pero últimamente ya no tanto, pues aunque el bote de las sufridas galletas ya no padece sus nocturnos asaltos y ella apenas si da muestras de estar enfadada, cuando menos me lo espero subo de peso sin motivos y luego me cuesta lo suyo volver a mis estándares habituales, no sé, seguro que algo se me tiene que estar escapando.


                                                                                       acróbata

15 comentarios:

  1. ... UFffffffffffffffffff... XD
    Feliz Domingo!

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  2. 200 abdominales diarios,una sesión de ciclo diario,flexiones 200 diario.Y la báscula no dice ni "mu".
    Besos,buen domingo¡

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  3. En fin, yo con o sin disgustos.. esa es mi dieta de domingo.. de pensar en el Lunes.jeje.. Pero hoy no.. hoy esstoy feliz porque mañana es fiesta. Je,je..
    Paso la dieta del chocolate, pipas y galletas para mañana.

    Besos

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  4. Un atracón de besos?? A tu contrato lo veo simplemente...maravilloso.

    Saludos y bonito domingo, Tomás.

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  5. En la salud y en la enfermedad.
    Estaba claro.

    Saludos.

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  6. Andaaaa.... no se yo la cara viendo el bote lleno de lechuga y zanahoria... a mí me pasa esooooo... y no se que decir jajajajaja
    Besos abisales

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  7. Está bien eso de comer uno y que le engorde al otro... Y dónde díces que pone eso? Pura compenetración.

    Un besazo.

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  8. Vaya por Dios, Tomás, mira que llenarle de lechuga y zanahoria.
    Lo que pasa es que después de los taaaaaaaa, se comienza a acumular la grasa donde le da su real gana, y es una lucha, porque la báscula sube, baja, como la peli de Cantinflas.
    Por lo pronto yo me levanto, hago una tanda de abdominales (aunque me los siento), me day una ducha y al trabajo, lo jodido es cuando llega la noche y la ansiedad me toma de la mano, me resisto, voy a la nevera lo miro, cierro, vuelvo a mirar, hasta que sucumbo a lo inevitable, la tina de helado de chocolate y las galleticas de crema..

    Dios me salveeeeeeeeeee, pero no con los salvavidas, jajajajja.

    Abrazos y linda semana.

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  9. jajajajaja! Lo tuyo es grave... ya que engordas, deberías de ser tú quien se diera el atracón de lo que más te gustase!!! Manda webos padecer en cuerpo los excesos en "golosinas" de otros :) Acróbata ¿no será que cae más de un birra o dos con sus correspondientes pinchos y tu crees que son las galletas de tu mujer? A ver, a ver...

    Bss.

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  10. Muchas gracias a todos por vuestros consejos, comentarios y chanzas, verdaderamente leyendo algunas se me ha escapado más de una carcajada.

    Abrazos light para vosotros.

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  11. Mi mujer no come y yo engordo igual, voy a buscar el contrato matrimonial, seguro que mi letra chica decía algo de eso.
    Un abrazo amigo.

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  12. Que lastimita de hombre mira que engordar con lo que come su parienta. A ver si va a ser que te mira como a un caballo en vez de como a un marido.

    Ya sabes por el aquello de que "el ojo del amo engorda el caballo". Y es que a partir de ciertas edades pasa de to´

    Buenas noches.

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  13. Algo no funciona, si no he entendido mal: la mujer protagonista, come y el marido, engorda. No sé, no sé. Quizas si el coma, alomejor ella adelgaza. Creo que me estoy haciendo un lío, je je.
    En serio, me gustó esta entrada, acróbata. Me gusta leerte, gracias por pasar por mi blog. Un abrazo, Lola

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  14. Tomás gracias por tu visita, llego a perderme en tus escritos, realmente no puede uno pararse en la primera entrada, sorpresa tras sorpresa descubrir cada narración, cada verso. Felicidades.
    Volveré más despacito.Me encantó ese amigo tuyo que fue a clase para aprender como controlar el dolor, gran martillazo a tremendo doctor jajaja,
    Un abrazo.
    P.D dice un refran que dos que duermen en el mismo colchon se vuelven de la misma condición, luego cuidadin con esa tableta de chocolate.

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  15. No fastidies!! ¿¿Pero al revés no pasará eh??
    A mi no me dieron contrato por lo que la letra pequeña no me afectará,ni la grande tampoco...

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