lunes, 31 de enero de 2011

Evaristo.


Mi amigo Evaristo que siempre ha sido algo más original de lo habitual lleva todo este invierno rizando el rizo como hasta ahora nunca antes lo había hecho, de acuerdo que el fue de los primeros que se puso pendientes en los dos lóbulos de las orejas y también en otras partes del cuerpo que no hace falta detallar, el primero que comenzó a llenarse la larguísima melena de infinidad de mechas de distintos colores chillones y de hacer gala de imposibles peinados que desafiaban a las leyes de la gravedad, en fin un montón de excentricidades que si bien al inicio eran muchos los que las criticaban, llegando incluso a reírse abiertamente de él, baste echar un vistazo en la actualidad a las distintas pintas que lucen algunos, sin ser carnaval, para terminar por darle la razón cuando alegaba en su defensa que el problema no era suyo sino de los demás que ridiculizaban su imagen personal, pues en realidad lo que les pasaba es que eran unos reprimidos y trinaban de envidia. Claro que lo de este mes de enero ya es demasiado porque eso de ir vestido de esquimal todos los santos días es para pensárselo más de una vez y es por esto que abusando de nuestra vieja amistad, esta mañana, que venía caminando tranquilamente por la misma acera que yo me he acercado hasta su altura y ni corto ni perezoso tras saludarle e interesarme por su familia le he preguntado abiertamente qué bicho le ha picado para lucir esa indumentaria tan sofocante para estas latitudes, contestándome mi amigo, con la sinceridad que siempre le ha caracterizado, que su psiquiatra en la última sesión que han tenido le ha diagnosticado un ligero trastorno bipolar, a lo que él bastante asustado le ha preguntado cómo diablos se curaba eso, ella ha tratado de tranquilizarlo explicándole que a pesar de no revestir excesiva gravedad, siempre que lo tuviesen controlado, tendría cuanto antes que aprender a convivir con ello. Y en esas estaba, por ahora dentro de lo que cabe lo medio llevaba gracias a que estábamos en pleno invierno, pero de todas formas lo que más le preocupaba a parte de la llegada del calor, era que ya apenas si quedaban peces de colores en la alberca de los jardines del parque, y aún ni se imaginaba cuando todos éstos se acabasen dónde diablos tendría que ir con su rudimentario arpón hecho con el cuchillo de untar la mantequilla y el viejo bastón del abuelo a pescarse cada día su almuerzo.

                                                                                                acróbata

14 comentarios:

  1. Me encanta el tamaño de la letra, invita a leer, soy un poco cegata.

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  2. No será Evaristo , mi lado masculino no ?
    me lo has robado ! Jum!

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  3. Quizá es que tu amigo Evaristo sabe que el trastorno bipolar se da en personas que tienen el litio bajo, y también que el pescado contiene además de mucho fósforo, mucho litio, y quiere pescarlo él mismo para no comer la mierda que nos venden en la pescadería procedente de piscinas donde sabe dios que les dan de comer.

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  4. Me encanta eso de ir como a uno le apetezca independientemente de la opinión de los demas...

    Saludos,Vega Pasión.

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  5. Me hubiera gustado cruzarme con Evaristo, para preguntarle de donde saco el traje.. Yo quiero otro... que frio haceeeeeee!!!!!

    Un fuerte abrazo.
    Mari.

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  6. Yo lo de tener peces lo veo un mal menor si tiene que seguir con su traje de esquimal en verano. Por lo demás me gustan los excentricos, los estrafalarios y los raritos, y si no veo ninguno por la calle pues me miro al espejo nada mas llegar a casa.

    Besitos, y si me cruzo con algún esquimal le daré saludos para ti. Por cierto un nuevo seguidor del blog es de Alaska, pero no se llama Evaristo.

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  7. Muchas gracias a todas por vuestro paso y comentario.

    Un fuerte abrazo.

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  8. Pues peor es el remedio que Evaristo ha puesto a su enfermedad, que la propia enfermedad en sí. Si no se le va la olla por "chalao" se le va a ir por desidratación en cuanto caliente el sol un pelín.

    Muy ocurrente Acróbata :))

    Mar

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  9. muy original y perfectamente descrito tu relato, mucha guasa llevan tus palabras que en verdad es lo que hace falta para no caer en el hastio rutinario , un fuerte abrazo

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  10. Diría que el concepto de bipolar no le quedó muy claro jaja pero bueno con el frío que hace ahora mismo yo también iría de esquimal la verdad.

    Un abrazo.

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  11. Me gusta como pasas de un poema de amor a una historia tan graciosa,¡cómo la vida misma!,nuestros estados de ánimo varían tanto...

    Un abrazo

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  12. Me agrada Evaristo, orginal el hombre...

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  13. Muchas gracias por pasar y dejarme vuestro comentario, ya se los enseñaré a Evaristo, seguro que se pone super contento y se anima a contarme más anécdotas de las suyas para que yo poco a poco vaya compartiéndolas con vosotros.

    Abrazos.

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  14. Lo de Evaristo ya me está llegando al alma. ¡¡Pobre hombre!!
    Aún así me ha dado qué pensar pues, bien pensado, lo mío es más grave aún. Yo padezco trastorno "tripolar". Lo digo por aquello de "Tinidad".
    Por favor, Tomás, ¿preguntarás a Evaristo si lo mío puede tener arreglo? Ya me comentas.

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