domingo, 23 de enero de 2011

El Contenedor.


La verdad es que nunca me he considerado una persona miedosa y difícilmente me dejo impresionar, pero esta mañana al salir del portón de casa, he sentido un escalofrío que ha recorrido todo mi cuerpo de arriba abajo como un verdadero latigazo de electricidad. Llegando incluso a erizarse cada poro de mi ser, al presenciar como el contenedor de basura de la esquina tenía su enorme bocaza abierta de par en par y estaba engullendo a un hombre. Ya había conseguido el monstruo come basura, el tragarse la cabeza, todo el tronco hasta la cintura y tan solo le quedaban las piernas, que desesperadamente luchaban por liberarse del tremendo mordisco. En un primer momento, el pánico me ha paralizado y durante un breve instante me he sentido clavado al suelo, menos mal que en un arranque de valentía, gracias sin duda al torrente de adrenalina que en ese momento ya galopaba por mis venas, he corrido a socorrerle con decisión. Y cogiéndole con todas mis fuerzas he comenzado a tirar fuertemente de él, el pobre pataleaba a la par que yo ya le tenía bien asido con ambas manos de sus piernas, comenzando de inmediato a chillar como un poseso, sin duda animado porque sentía que aún podía escaparse de aquella muerte horrible, gracias a mi impagable ayuda, que jugándome la vida le estaba prestando.
Mientras, varios transeúntes que en ese momento paseaban por la calle, alertados por los gritos, se han acercado a pocos metros de donde librábamos el encarnizado combate, contemplando paralizados la escena. Parece mentira el tremendo poder que tiene el pánico en algunos, pues asistían petrificados al incierto desenlace sin tan siquiera mover un músculo para socorrernos a ambos. Menos mal que al final en un fuerte arreón mío, sacando fuerzas de flaqueza he conseguido liberarlo completamente de las fauces de la inmunda bestia, saliendo el pobre hecho un auténtico cristo: El pelo totalmente engreñado, tanto el rostro como los brazos sucísimos, la ropa totalmente destrozada y más negra que el alma del mismísimo diablo y arrojando toda clase de sapos, rayos y calaveras por su boca.
De todos modos, lo que más me ha impresionado ha sido su mirada; tenía los ojos desencajados y me ha mirado con verdadero terror, echándose a correr como un poseso lejos de mí, ni tan siquiera se ha detenido un instante a agradecerme que le he salvado la vida. Bueno, no le culpo, menudo trauma llevaba el hombre.
Finalmente, quizás en un acto de imprudencia mía, me he asomado ligeramente al contenedor después que su terrible mandíbula haya quedado rota y desencajada, pudiendo comprobar por mis propios ojos, como sus tripas estaban prácticamente vacías, tan solo muy al fondo había unas cuantas bolsas de basura rotas. Como esto de la crisis siga mucho tiempo y la gente continúe aprovechándolo todo, sin apenas tirar nada a la basura, estos dinosaurios urbanos de  plástico y metal acabarán convirtiéndose en un grave peligro para la seguridad ciudadana.


acróbata

22 comentarios:

  1. ¡Qué angustia!... Ser engullido por un "bicho de esos". Has hecho lo que debías y si él no te ha dado las gracias, seguro que ha sido por puro pánico.
    Un abrazo enorme.

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  2. Infelizmente hay muchos casos como el del pobre hombre ese...quizás mas de lo que nos gustaria a nosotros,pero me gusto lo que has echo por ese hombre...has echo lo corecto yo creo que intentaria hacer lo mismo.

    Abrazos,Vega Pasión.

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  3. Esta metáfora se va haciendo realidad poco a poco, y eso, es lo que más me preocupa.

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  4. Vaya susto le diste al señor...eso no se hace...
    Original tu manera de relatar la cruda y triste realidad de la mendicidad y la torpe ingenuidad de los acomodados no-mendigos.
    Saludos

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  5. Muchas gracias por vuestros comentarios, en demasiadas ocasiones convivimos con personas de carne y hueso como nosotros que están por diferentes motivos en la pobreza más absoluta y casin pasan desapercibidos para el resto. Es tristísimo que habiendo los recursos que hay en el mundo cada vez más gente se vea obligado a la mendicidad, es un fracaso de la sociedad.

    Saludos a todos.

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  6. Tremendo trance por el que has pasado. Detenerte a ver ese medigo invisible para los demás, ayudarle a salir como a Jonas de la ballena, debe haber sido traumático.

    Menos mal que todavía quedan caballeros, por lo menos hasta ver que hacen las nenas de Paola con ellos. Aunque alguno tendrán que dejar de muestra para exhibirlos en los Museos. O quizas los declaren especie protegida y les den mimitos y sopas calientes.

    Me ha encantado tu relato y el enfoque de tragicomedia que le has dado.

    Un beso y buen fin de semana (con mi chirriante y metalica vocecita, jeje...)

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  7. Muy gráfico ha quedado tu relato, descripcion de un momento en una sociedad que hoy dia, pudiera ser cualquiera. El pobre hombre, aterrado, no solo por estar cabeza abajo en el conteneder, si no por la desesperacion de que en ese contenedor, tampoco habia nada. En efecto, el enfoque tragicomico que menciona neuriwoman es fundamental para mantener un equilibrio de relato, ni te vas a la tragedia ni lo tomas con humor. Lo cuentas, con la responsabilidad, la madures y por que no, la sorpresa que nos llevamos cada dia siendo parte de una sociedad fracturada. Mi saludo y buen domingo.

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  8. Pues fue un día en que te vestiste de superhéroe. Has salvado una vida y eso tiene un valor incalculable.
    Te felicito amigo por la valentía.

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  9. Muy bueno tu relato realista.

    Al leer no sabia si reir o llorar. Que triste panorama para este señor que ha huido preso del miedo, al haber sido visible para una persona; pues juraria que si tu no hubieras entrado en escena, los demas viandantes no se hubieran acercado a rescatar a este señor de las facueces del fiero contenedor.

    Ojala, la crisis no dure mucho mas por el bien de todos.

    Un abrazo.

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  10. Muchas gracias amigos por vuestros comentarios.

    Este mundo está lleno de héroes anónimos entre los cuales por supuesto yo no me incluyo, la única heroícidad de la que me siento cada día orgulloso es de intentar ser un padre de familia responsable y un ciudadano libre que intenta tratar a los demás como quiere ser él tratado.

    Abrazos para todos.

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  11. mi niño por desgracia para esta sociedad en la cual vivimos y por la adversidad que ahora estamos pasando, como no cambie esto un poco muchos seremos tragados por los contenedores de basura , unos por buscar comida y otros por ahogarnos en la m...... hasta que no digamos ¡¡stop¡¡ ¡¡basta ya¡¡ seremos titeres en manos de gente que creyendose importantes nos están manejando a su antojo y dejando en la ruina total. un besin de esta asturiana muy grande.

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  12. Me da mucha trizteza , ver que la gente espere una bolsa de basura , para alimentar sus necesidades , dejo mi alma , viéndolos por las mañanastempranísimo antes de ir a mi trabajo. Qué crudo , real y triste !
    :(

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  13. Cruda realidad has llevado al texto Tomás.
    La tristeza y la impotencia invaden el alma.

    Saludos muchos.

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  14. Aishhh... que en la puerta de mi casa hay doooos!!! jajajaja... es un relato estupendo, para narrar un fondo preocupante!

    Besos abisales

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  15. Desgraciadamente ya no es extraño que los contenedores atraigan a personas con sus cantos de sirena, es una triste realidad que tú reflejas con un toque de humor para hacernos más digerible el trago.

    Gracias por traer temas de tan profunda reflexión.

    Besitos.

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  16. Ays! y ahora como saco yo al perro que le gusta merodear por sus dominios.
    Me parece que hoy la que se kk soy yo :-)

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  17. Pobre hombre. Los hay que llevan un palo para remover la basura. Impresionante relato, amigo. El tuyo fue un acto de valentía, porque hoy en día nunca sabes como va a reaccionar la gente. Uno trata de ayudar y muchas veces acaba cobrando...

    Besos (con acrobacias).

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  18. Buenos días,,,, me ha dado por meditar ,esta historia ,, si es que ya ni de los contenedores te puedes fiar ,,,,

    Un primer saludo .

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  19. ...y en la memoria, l@s que acaban engullidos por la bestia.excelente relato.
    abrazos

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  20. Muchas gracias a todos por vuestra visita y comentario.

    Un fuerte abrazo y mucho cuídado con los dinosaurios de plástico y metal, que según van las cosas cualquiera puede verse un buen día engullido por su enorme bocaza.

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  21. Inmejorable relato y mi querido caballero sin lanza ni escudo, salvando a un hombre, mientras que los sitemas podían salvar a muchos.
    Hace un tiempo vi un reportaje sobre los niños del basurero en centroamerica y lloré lágrimas de impotencia y desesperación, es tanta la desigualdad y tan obviada la verdadera palabra de Dios, que más te puedo decir, solo que si pudieramos acabar con la mendicidad...

    Besos amigo mío

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  22. La necesidad apremia a unos y la indiferencia hace que otros miren, sin hacer gran cosa. Un poco desolador, pero real el relato.

    bss.

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