domingo, 16 de enero de 2011

Amén.



Cada día me desconcierta más la gratuita violencia reinante que impera en muchas de las relaciones humanas, parece mentira a los extremos de abandono moral a los que estamos llegando, aunque sea triste reconocerlo cada vez hay más gente que primero se abalanza violentamente hacía sus semejantes, sin siquiera mediar palabra, en cuanto se les tuerce un poco el gusto y después si acaso preguntan, como ejemplo baste lo que el otro día sin ir más lejos me sucedió inesperadamente.

Por motivos de ineludible celebración familiar tuve que asistir a la misa dominical de la Iglesia de un pueblo vecino a mi localidad, la verdad es que no recuerdo la de tiempo que ha transcurrido desde la última vez que asistí a la celebración de la eucaristía cristiana, pensaba yo que más o menos todo el rito continuaría fiel a su milenaria tradición , pero para mi sorpresa han cambiado bastantes costumbres en el desarrollo del culto, y he de reconocer que muchas de los nuevos modos introducidos en la sagrada casa del Señor no me desagradan, es más pienso que dentro del inmovilismo dogmático que siempre ha caracterizado al catolicismo, estos acertados  cambios por fin se acercan un poco a la realidad existente actualmente, sin por eso perder ni un ápice de valor el mensaje sagrado proveniente del cielo. Baste como ejemplo aplaudir el hecho de que por fin los templos se encuentran climatizados y gracias a Dios ya no se halla la atmosfera interna tan cargada con los aromas a humanidad que antes circulaban libremente entre los bancos, hecho éste que a pesar de la quema masiva de incienso no siempre quedaba suficientemente enmascarado tras la cortina del aromático humo, otra idea bastante acertada ha sido el uso de las nuevas tecnologías, tanto a través  de la megafonía para acercar a los oídos más duros la homilía del párroco como también automatizando las ofrendas luminosas a la imaginaria sacra, incluso por fin han modificado la letra de las oraciones, adecuándola al lenguaje actual. Pero sobre todo me ha sorprendido la magnífica iniciativa que ha tomado la jerarquía eclesiástica, dentro de sus limitaciones, para ayudar cristianamente a sus feligreses a capear el intenso temporal económico en el que por desgracia estamos en la actualidad inmersos. Ahora cuando pasan las señoras al uso por los pasillos con el cestito para que cada uno aporte económicamente lo que buenamente pueda o desee ya no es dinero irrecuperable por parte del donante, pues cuando finaliza la santa misa se apostan estratégicamente a ambos lados de la puerta de entrada al templo unos voluntarios para que cada uno de los asistentes a la misa al salir de la iglesia recoja de sus manos tendidas las monedas que antes había dado, de este modo todo el simbolismo de la donación queda salvaguardado y nadie tiene que dejarse ni un céntimo. Lo que aún no he llegado a entender es el por qué una de estas señoras voluntarias que lucía una sonrisa forzada enmarcada dentro del intenso brillo de su dorada dentadura, se abalanzó hacía mí hecha una basilisca cuando recogí de su mano los dos euros que antes había echado al cepillo, no sé, tal vez pensó la pobre que estaba yo cogiendo dinero de más.

En estos pequeños detalles es donde tal vez la Iglesia debería hacer más hincapié en el tema de los modales, y poner voluntarios más educados y menos agresivos para realizar esta acertada labor que llevan a cabo.
                                  
                                                                                 acróbata

17 comentarios:

  1. Vaya, vaya, amigo y menos mal que te dejaron la mano, porque como estaán las cosas, por estos mundos te la arrancan, en fin, cuestión de modales diría yo...

    Abrazos

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  2. Ohhh ... y sí menos mal que te dejaron la mano como dice Alborada jajaa ...
    Por favor!

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  3. Más valiera que hicieran cambios más abiertos de mente, que se bajaran de sus púlpitos y altares y se humanizaran, eso sí sería de digna alabanza jejeje. En en fondo siguen siendo los mismos perros pero con diferentes collares. Esta anécdota tuya contrasta con otra, en la que escuché al párraco decir: "Mejor las lismosnas que no suenan dentro del cesto".

    Besitos desde el Olimpo.

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  4. Hace mucho que no asisto a Misa y me ha sorprendido el símbolo de dar para luego recoger las monedas...
    En cuanto a lo del exceso de violencia que reina en el mundo, de acuerdo completamente.
    Me da muchísimo miedo hacia donde caminamos.

    Bueno, que la suerte te acompañe y la fortuna también.

    Un abrazo.

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  5. No te habrás equivocado, y las voluntarias de la puerta son para eches billetes en vez de monedas.

    O quizas para que cojan el dinero los pobres directamente, y no los "forasteros" del lugar.

    Este punto de las monedas y el cestillo da que pensar. Para que un paripe dentro del templo de echar gallardamente dinero y a la salida que te lo devuelvan.

    Para eso que repartan billetes del monopoly a la entrada y te ahorran el trabajo a la salida.

    Por Dios donde queda la caridad, que es lo que se supone que reprensenta el cestillo. La Iglesia esta peor de lo que yo creía con una caridad dentro y una descaridad fuera.

    Es surrealista, tendré que volver a misa a ver esas nuevas costumbres...

    Gracias por compartir tus vivencias y por estar aqui cada día. Besos.

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  6. La iglesia se ha acomodado en ciertas actitudes que hace que la gente marche de su lado en vez de atraerlas..... Saludos

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  7. Me ha encantado todo el tono de tu relato, me has hecho sonreir y sentirme identificada, intuia algunos de los cambios que encontraste, pero me has dejado muda con eso de dar la ofrenda y luego recogerla? De no creer.

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  8. Muchas gracias a todas por dejarme vuestros comentarios, este relato no es autobiográfico y aunque no suelo asistir a misa no creo que la Iglesia llegue nunca a devolver el dinero que recauda a través del cepillo, las mujeres con dentadura brillante que se apostan a la puerta de salida son normalmente gente pidiendo una limosna.....Para cierto tipos de relato, este no es el primero ni será el último, me he inventado un "yo" que ve el mundo desde una perspectiva diferente a la habitual, con esta prosa he querido verter mi crítica a las riquezas e inmovilismo de la Iglesia, pero viendo vuestros comentarios creo que no lo he conseguido del todo, no sé, tal vez debería haber escrito con menos dobles sentidos y haber sido más directo y preciso....Bueno, espero que la próxima vez me salga mejor.

    Abrazos para todos.

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  9. Una explicación real para algo que resultaba sorprendente...
    Has conseguido algo diferente a lo que pretendías pero ha sido bueno. Es como cuando no entiendes un chiste y te lo explican... díces ¡ahhhh!. Pues eso mismo he dicho yo: ahhhhhhhh.

    Un abrazo

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  10. si no hubieras dado esa explicacion yo tambien creeria tu relato, no sin asombro pues en ciertos aspectos la iglesia y todo lo que la rodea es mas que cuestionable , por mi parte creo en dios pero no en la iglesia, aveces se asemejan peligrosamente a una secta, pero bueno el pensamiento es libre,comparto tu denuncia, un fuerte abrazo amigo

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  11. ¿Que devuelven el dinero? ja eso tengo que verlo con estos ojitos porque no me creo que la iglesia devuelva nada.
    besos

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  12. Uishhhh... pues ya me seguirás contandoooo que a mí no me toca volver hasta dentro de muchoooo...
    anda que no tienen que cambiar!!!!
    Besos abisales

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  13. Por tu nota aclaratoria veo que es un relato inventado. El que el protagonista narre en primera persona dá lugar a la confusión. Me mostré muy sorprendida con la devolución de las monedas.
    El relato, a mi modo de ver es impecable. Te sigo leyendo. Besos

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  14. Tu relato, porque has aclarado que era inventado, porque sino me hubiera tenido que pensar a parar en que parroquia hacian eso, porque precisamente yo el domingo los 0,50 centimos (bastante menos generosa que tu ofrenda, en vista de que jamas pensaba en recuperarlos) se quedaron en la cestita de mimbre y a la puerta cuando sali solo habia 2 perros acostados al sol..jajajjaja..

    Fantastico tu relato.

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  15. ¡No me lo puedo creer! Hace poco tuve un compromiso similar y mis moneditas quedaron allí, colaborando a la misma "causa" de siempre.
    Un abrazo acróbata, un lujazo disponer de un poquito de tiempo para leerte. Beso!

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  16. Muchas gracias Ana por tu paso por aquí, yo tampoco me lo puedo creer....ay que mal me expresé en esta prosa.....Vamos a ver me explico:

    Las que pasan con el cesto son las voluntarias de la parroquia, y a la salida se apostan los pobres que piden, ese "yo" tan particular que me he inventado tiende a ver la realidad de manera digamos distinta y confunde totalmente términos allá por donde va, es por esto que le coje las monedas a la mendiga y esta enfurecida se abalanza hacía el para recuperarlas.....He releído esta entrada y ya sé donde erré, espero la próxima vez dejarlo todo más claro.

    Abrazos amiga.

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  17. ¡Vale, vale, ya lo entendí! Ya me parecía a mí rarito... Al releerlo se entiende mejor. No te autocastigues no está mal escrito, quizás se debe leer más despacio. Un error de lectora también el mío.
    Abrazos.

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