lunes, 13 de diciembre de 2010

Lunes de Diciembre.


 

La mañana ha despertado con un espeso halo plomizo y una tímida luz mortecina que con su romo cuchillo de pálido brillo matinal no consigue del todo cortar la penumbra cenital, nada fuera de lo común en estos últimos días del año. La humedad de la noche pasada sigue adherida al asfalto como una segunda piel oscura sin prisas por abandonar la epidermis estriada de líneas blancas, azules y coloradas tachonada cada poco de perfectos rectángulos secos, pegados a los irregulares bordillos donde pernoctaron los vehículos estacionados a la intemperie. Con los primeros claros va despertando a la vida el incesante murmullo del continuo paso de los coches calle arriba, calle abajo, de los viandantes con prisas que con un ligero alzamiento de cejas o todo lo más un escueto buenos días van saludando a los conocidos que se cruzan por la calle,  todo sigue como siempre monótonamente tranquilo, y yo aquí sigo esta mañana, intentando testimoniarte todo aquello que encuentro en mi camino y también lo que esquina mis pasos, como siempre, aquí parado sin parar de avanzar conforme al tiempo que me ha tocado rellenar.

Diciembre es un mes frenético de compromisos, reuniones y excesos donde acabas exhausto casi de todos y de todo: Familia, amigos, conocidos, comidas, bebidas, regalos, besos, abrazos, saludos, migrañas, empachos y objetos inservibles que te llenan la casa de trastos y te vacían los bolsillos de verdes. Menos mal que aún quedan pequeños reductos inconquistables o casi, más mentales que físicos, donde por cada exceso y mareo de conversaciones vacuas y formalismos forzados, te llenas la cabeza de bellos pájaros de colores planeando mil cambios a tu vida diaria para comenzar el año siguiente de manera distinta, nada que no se cure con el transcurrir del siguiente mes donde al menos yo empiezo con una contradictoria sensación de alegría-tristeza, alegría por el nuevo año lleno de ilusiones que comienza, tristeza por el adiós a otro que marchó. Supongo que es una sensación muy en consonancia con el resto de la gente, aunque este año creo que poca nostalgia voy a sentir.

Sigo escribiendo vaguedades impersonales para terminar por no decirte en realidad nada de mí, pensarás que para qué te describo algo tan conocido como el clima típico de finales de otoño y casi principios de invierno en esta esquina del mundo, donde el tiempo está de un caprichoso inusual, claro que últimamente todo parece alterado, no sé si será que estamos perdiendo memoria o no tenemos suficiente perspectiva  para poder juzgar con conocimiento de causa o es que tal vez va a ser verdad eso de que hasta la meteorología comienza a estar un poco harta de nuestra soberbia manera de actuar. El caso es que tras unos cuantos días donde las aceras se encogían de frío y me asomaba a la ventana con la esperanza de verle pequeñas barbas blancas a las lejanas montañas (no pudo ser, esperemos a la próxima entrada de masivo aire polar) hemos tenido unos días locos donde casi quería florecer una nueva primavera saltándonos de un tirón la estación del gris y el frío amanecer helado.

En fin algo tendré que contarte, pero no va a ser en esta misiva, en ésta te vas a tener que conformar con lo que te insinúo pero no te digo, aunque sé que tú ves en mí mucho más de lo que escribo, contra eso aún no he encontrado antídoto posible aunque no desespero, ya sabes lo cabezón que puedo llegar a ser, y la cantidad de tiempo disponible que tengo por delante…

Sin más me despido hasta las próximas letras que compartamos, no espero contestación, si así fuese entonces si que sería una gran sorpresa y tal vez el inicio de un problema que no veo como puede ser posible…


Besos desde este filo del abismo en el que sostengo mi equilibrio lo mejor que sé y  puedo….


                                                                                   acróbata

10 comentarios:

  1. Bueno, que mi mañana ha despertado calurosa, demasiado, y son las mismas cuestiones en distintas latitudes y longitudes, las que nos trae este mes de Diciembre.(La sorpresa, agradable, es leerte)

    Saludos y buena semana

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  2. Bellisimo y barroco relato de ese lunes de Diciembre, donde pareces contar todo sin contar nada de lo que en realidad querías hablar.
    A mis hijos le sucede algo parecido, el mayor es muy callado pero lo cuenta todo; el pequeño habla mucho pero al final cuando te pones a analizar no te ha contado gran cosa.
    Te deseo lo mejor, un abrazo.

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  3. Esa carta, Tomás, la he escrito yo un millón o dos de veces: le de querer decir mucho y no saber si digo o me leen entre líneas o no digo nada.
    Me gusta todo, pero me encanta una expresión: "aquí parado sin parar de avanzar conforme al tiempo que me ha tocado rellenar".
    Un abrazo

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  4. Te lo comenté en esa foto maravillosa que compartiste con nosotros, ay, la mar! y las mareas de tu poesía y tus inspiraciones, hermanucho poetazo!
    Maravilloso.

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  5. Un lunes particularmente diferente, después de leerte, lástima que sea miércoles de Diciembre, locura en las calles, de compras increíbles en franco retroceso económico, pero yo, me cubro del frío, escucho música, me relajo y me quedo absorta en tus letras, hasta que te descubro.

    Besotes de siempre

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  6. tiembla el mismo terco sueño,,,sobre ese banco,
    bajo el mismo, inmenso cielo gris,
    y hasta los arboles, se lamentan doloridos,
    cuando huyen loa aves,como emigrando penas,
    y del suelo mana....
    la lacrimosa humedad,del otoño,
    que arrastrando un pesar,tan intenso,
    como inmenso ...es tu océano...

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  7. Bueno, es evidente que tenía que venir a leer esta carta desde el abismo! ;)

    No te preocupes por el hostión abisal... yo estoy por allí y acudo jajajja
    Me quedo para leerte más... pedazo de poemas que tienes y he visto ¡me gustan!

    Besos abisales

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  8. Muchas gracias Abismo, bueno si tú eres el abismo y yo el acróbata seguro que nos llevamos genial a distancia....jajjaja.

    Un fuerte abrazo y me encanta tenerte cerca aunque sin llegar a caer en ti.

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  9. Que mas da vaciar tus bolsillos de verdes este diciembre , que mas da quedar agotado de tantas reuniones amigos y familia, que mas da si es otro ano mas, si gracias a dios tienes con quien celebrar, ........,muy lindo tu escrito!

    Liliana

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  10. Cuantas veces repetimos los mismos momentos sobre todos esos días en que las aceras se vuelven del color del plomo y el horizonte está falto de destellos que nos hagan cerrar los ojos. Es en esos días cuando a falta de poder envidiar la belleza a que estamos acostumbrados al correr las cortinas de nuestro dormitorio, nos embadurnamos de un raro odio o desprecio que se empeña traernos a la estrecha mirada del invierno los mas variados aspectos que descolocan nuestro deseo. Es como si un día descolocado colocará en un mismo centímetro de nuestra vida cientos de bolitas cargadas de un aire que no queremos. Y algunas estallan.
    Es tan extraño todo que tal vez resulte mas sencillo, como decía Lenon en su canción, ser un soñador, y olvidar que existe un futuro, un día mas, y vivir sólo lo que vemos en este preciso instante.
    Un saludo.

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