lunes, 15 de noviembre de 2010

El Gran Azul.



Ahora ya no inicio los días con el brillo trémulo de los luceros acompañando mi somnolienta mirada, ni con las escasas noches de chubasquero encharcando el negro asfalto devorado por el repetitivo pedaleo que me lleva hasta mi otra morada.
No se pierden mis ojos en el horizonte marino donde se confunden los distintos azules tras el paso del negro estrellado al rojo teñido de múltiples amarillos. Ya no resbala el salitre por la piel de mis pensamientos cuando la monotonía de la continua novedad
va rellenando poco a poco las largas y arrastradas horas en las movidas jornadas entre trenes de olas o descansados días de encalmado cuenco como balsa de aceite. Ya no bailo al son que marca el bandazo sin canción en mi reducida pista de baile, siempre enmoquetada con brava espuma de mar y cálido viento Mediterráneo, ni guardan mis pasos el equilibrio de cuando la cubierta quiere ser cielo y la horizontalidad no acepta permanecer perpendicular con la desobediente línea vertical. Son tantos y tantos recuerdos sin esperanzas de ser renovados que a pesar de ahora llevar una vida más humana e infinitamente más cómoda, todavía sigo escuchando los lejanos cantos de sirenas retumbando en la memoria grabada a fuego en mi corazón, y en demasiados momentos solitarios creo que una parte de mí aún continua ahí fuera navegando por el Gran Azul.



                                                                               acróbata

6 comentarios:

  1. ¿Sabes lo que te diría esa loca romántica que me habita? Que él,ese hermoso Gran Azul, te añora tanto como tu a él. Que sus manos de agua y espuma se acercan hasta la orilla por verte llegar. Él sabe de ti y de tu pesar, de esa tristeza que a veces te embriaga, pero también sabe que debe dejarte marchar.
    Sencillamente precioso Tomás. Un besazo compi.

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  2. por muchos "ahora ya no..." que se te ocurran, no abandones nunca la travesía, aunque sea por momentos.
    abrazo

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  3. Yo creo que todos sabemos bien lo que "ahora no sé", solo que en el horizonte de nuestro interior, el ahora se convierte en antes y después, el "no sé" se torna en "sé, y no lo veo", y buceamos en el Gran Azul de los interrogantes y las dudas.
    Pero lo que sí sabemos bien, es que entre el Gran Azul de arriba y el de las profundidades, estamos en esa línea imaginaria del horizonte de la vida.
    Uffffffffff, amigo querido, ya no me hagas delirar tanto, que aquí el día recién hace unas horas que comenzó. Un beso azul, no podría ser de otra manera.

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  4. Cuando uno ha sido de verdad... nunca deja de ser.
    Tú eres parte de ese Azul, se ve a la legua, desde el espigón que enfoca a la mar.

    un abrazo, amigo.

    aloe.

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  5. Dicen que se escucha un sonido indescriptible, cuando el sol se esconde allá en el horizonte...
    Yo escucho el rumor de las olas cuando navego por tus letras, porque tú eres el mar y el mar eres tú...marinero.

    Un fortísimo abrazo de siempre, amigo mío.

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  6. Aunque anclemos en un puerto perfectamente construido, rodeado de aguas trasquilas y coherentes...siempre se queda en la memoria, el rumor de ésas olas al chocar entre las rocas, ésas que añoramos en momentos definidos, solitarios.
    Siempre queda el azul en el interior del alma.
    Un gran beso, llevado por una suave brisa marina
    de tu amiga andaluza.

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