miércoles, 10 de noviembre de 2010

Balance.



A veces cuando por un único instante
consigo detener brevemente el presente
echo la mirada atrás y rememoro aquellos días
en los que a pesar de marcar el calendario
igual número de colorados que ahora
eran muy pocas las fechas en gris oscuro.
Vivía deprisa, exprimiendo el jugo al segundero
con unas infinitas ganas de comerme el mundo,
y a pesar de parecer los años detenidos
hoy soy muy consciente de esa inocente equivocación,
pues en realidad no solo avanzaban a grandes zancadas
mas bien volaban como aves migratorias con prisas.
Entonces no necesitaba un motivo para hacer algo
ni tampoco una justificación para no hacer nada,
tan solo solía actuar y después si acaso pensaba.
Que hermosa irresponsabilidad es el despertar a la vida
en esos efímeros momentos en los que se vive tan aprisa
y es que todo parecía posible y cercano
cuando en realidad era inalcanzable y lejano.
La edad y el continuo discurrir de nuestro tiempo
nos va cambiando irresponsabilidad por conciencia,
también improvisación por planificación y mesura,
pero en este conocido intercambio muy a menudo
vamos restando sueños y sumando desvelos.
Quizás el mayor desengaño que acabamos por llevarnos
es el propio, pues acabas a base de muchos tropezones
de ser consciente de tus propias limitaciones.
Aún creo que no me ha llegado la hora del balance memorial
pues todavía transito por mi largo camino estival,
pero muy al fondo, allá a lo lejos, donde duerme el día
empiezo a vislumbrar el delgado hilo horizontal
donde tal vez me esté esperando sin prisa pero sin pausa
ese inquietante atardecer que a todos tantos recelos nos levanta.



acróbata

5 comentarios:

  1. ¿Sabes? Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor... yo creo que eso no es cierto. Hay un momento para cada cosa y una cosa para cada momento (esa frase tampoco es mía, pero me gusta)y debemos tener la sabiduría y la templanza de avanzar en nuestro camino por el "hoy" . Al fin y al cabo, aunque esté lleno de "ayeres" y de posibles "mañanas" es lo único que realmente tenemos.
    Me encanta leerte Tomás. Un beso grande compi.

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  2. Hace unos dias una persona muy querida me hizo un comentario, "pa´vernos matao".
    Eso pensamos la mayoria al mirar hacia atras.
    Pero que maravillosos años en los que los limites y los imposibles eran para otros.
    Avanzamos hasta vislumbrar ese atardecer que a todos llega, y mientras vamos recordando y archivando nuestra vida pasada, donde siempre habra un momento para reir y para añorar.

    Me ha gustado tu "BALANCE".
    Un gran abrazo, Tomas.

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  3. Buen balance, aunque te queda mucho camino que recorrer...
    Como muy bien dices, pretendías comerte al mundo y en ello estás, sólo que ahora con las experiencias propias y ajenas, has forjado una madurez. Me has hecho volver la vista atrás a mi también y recuerdo unos versos que siempre los tengo presente: Juventud divino tesoro/ te vas para no volver... pero ¡vuelve!, ya lo creo, en nuestro corazón, en nuestra memoria que nunca desea dejar de recordarla.
    Te aliento a que sigas queriendote comer al mundo, tú puedes, solamente tienes que masticar despacio y digerirlo poco a poco, con la sabiduría que dan los años.
    Tus cábalas de hoy se asemejan a las mías y llegará "ese atardecer", sin recelos, porque la esperanza es lo último que se pierde (aunque suene a tópico).
    Bueno, me enrollé demasiado, pero no lo puedo evitar cuando un tema me gusta.
    Te dejo un gran abrazo, con un empujoncito para que puedas lograr tu meta.

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  4. Tomás, la vida es una lógica matemática, quitás, ponés, añadís, dividís, y todo al módico precio de nuestro crecimiento interior.
    Ma ra vi llo sas letras! Me lo copio para poner en el otro blog.
    Besazosssssssssssss

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  5. Twe leo y veo mi vida en retrospectiva, ese constante acumular de experiencias y el reloj caminando inevitablemente, pero es hermoso recordar, lo bueno y lo malo, porque cada experiencia nos ha ayudado a seguir el camino, tú tienes el mundo entero por delante, el ayer fué, el hoy es ahora y el mañana será como ciclo inevitable de la vida.

    Mi querido Tomás tienes el mundo entero para conquistar y otro mundo infinito por dentro para dar, y muestra de ellos, son tus letras.

    Un beso enorme, amigo mío.

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