lunes, 20 de septiembre de 2010

Meriendas.

Se presenta la tarde gris y lluviosa, viste el final del verano ceniciento traje gris para recibir con todos los honores a la estación de las hojas caídas y de la melancolía. El hermoso sonido del “chucuchu” de la cafetera me trae perdidos recuerdos de lejanos viajes en tren cuando un mes parecía durar todo un año, y un año era una pequeña eternidad. Tenía prisa por crecer, la inconciencia de la infancia, ves a tus mayores con sus decisiones y sus trajines y piensas, que bien debe estar eso de ser “grande”, nadie manda en ti y eliges tus propios viajes. Luego creces y tomas conciencia del craso error, ahora es cierto, nadie toma decisiones por mí y que difícil llega a ser tomar algunas. Son tantas las ocasiones en que debes elegir entre una opción mala y otra peor, que desearía no tener que decidirme, pero claro, eso no siempre es posible.


Al fin llega el café a su destino y el tren de mis recuerdos hace una breve parada mientras me sirvo un café bien largo en un ancho tazón de desayuno, no es que ahora sea un adicto a la azabache infusión, ni que tenga que vencer un sueño de aquí te espero, es que hoy me ha venido a la memoria cuando tú me dabas para merendar un buen bocata cargado de gloria y amor, y para ti te preparabas un generoso café bien calentito al que añadías minúsculos trocitos de queso fresco. Eran tantas las ocasiones en las que terminaba yo pescando con la cucharilla esos pedacitos y llevándomelos a la boca, que a pesar de su ligero toque amargo a mí me sabían a manjar de reyes. Hoy rememorando aquellas nostálgicas meriendas me he preparado un café de los tuyos y lástima, pero no me sabe igual, sé el porque, y es tan sencillo como que me faltas tú. Al final un ronco trueno rompe en mil pedazos mi retenido suspiro y el agua resbala a cantaros por el tobogán de mis mejillas. Quisiera volver a ser niño y poder soñar con otra vida mejor en la que no me faltaras tú y esos viajes en tren que una vez más vuelvo a ver tan cercanos fueran tan solo por placer y no por esta eterna pesadilla que no me abandona.


acróbata

3 comentarios:

  1. A veces en un sorbo de café y la mirada perdida en la ventana, soñamos futuros..

    Un abrazote

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  2. Ahhhhhhhh, creía que no iba a poder comentar, me decía que era un error.

    Muchas veces pienso que yo misma soy un error, pero tengo que aceptarme. Muchas veces me imagino otra vida, mas, no me queda más remedio que vivir la que me ha tocado, mis cafés con achicoria, aquellos que dejaban la taza casi tiznada ya no existen y el reloj continúa su tic, tac.

    Recuerdos, que duelen por ser queridos, sentidos por eso seguimos oliendo a ese café...

    Insuperable tu café ,en esta merienda tan especial,

    Un abrazo.

    aloe.

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  3. Gracias, por escribir prosa con tanto encanto, tal es su pureza que hasta los corazones convertidos en piedra, regresan a la vida, comenzando a latir nuevamente y dejando atras todo lo que lo llevo a decidir ser de piedra.
    Que tu inspiración no paré.
    Un abrazo. Kiya.

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