lunes, 27 de septiembre de 2010

Marinero en tierra.

¿Qué sentirá la otrora vela henchida
cuando es arriada del palo mayor
y sabe que el fresco viento marino
quizá nunca vuelva a tensar sus costuras
como durante tantas noches y días
sin descanso ni queja siempre lo hacía?


¿Te lo digo?, no, mejor no quieras saberlo.


¿Qué sentirá el gallardo remo astillado
cuando es descartado de la bancada
y es abandonado al fondo de la sentina
conociendo que tal vez ya pasó el tiempo
de sentirse importante y válido
entre las manos del curtido marinero?


¿Te lo digo?, no, mejor no quieras saberlo.


¿Qué sentirá la sobada rueda del timón
cuando ya no sienta más mis manos
acariciando su desgastada piel desnuda
y acabe perdiéndose en el olvido
las inmemoriales jornadas náuticas
en las que compartíamos sueños y desvelos?


Que te lo diga ella….yo….ya no puedo.


acróbata

5 comentarios:

  1. Reconozco que a veces creo estar confundida. Será porque la poesía puede contar tanto que nadie alcanza a entenderlo si no lo escribió su mano. Este marinero en tierra ¿nunca ha sido marinero si nó enamorado?
    ¡Que suerte contemplar de cerca el mar para contarlo! y ¡Que suerte conocer su vocabulario!

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  2. Hola Tomás, no me deja colgar el comentario.

    Veo que dominas el arte de navegar además de la escritura, !qué suerte¡. Me crié en un pueblecito marinero y tu mar me trae recuerdos a verdín y salitre.
    precioso poema,

    un abrazo.

    aloe.

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  3. Vos sos el marinero de una emoción en cada puerto del corazón cuando te leemos querido Tomás. Y las velas son gaviotas de palabras en tu poesía.
    Besones porteños.

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  4. Marinero !, saludos desde el muelle de levante.
    y un abrazo.

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  5. Mi querido marinero de mares arrullados en la arena y caracolas que siempre esperan, la mirada abierta del horizonte, desde tus letras...

    Ay marinero, marinero, qué sería de tus amigos si un día la barca de tus sentimientos se pierde en la nada...

    quiere que te lo diga?

    Que te lo diga el viento, yo no puedo.

    Abrazos de olas, querido Tomás.

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