miércoles, 1 de septiembre de 2010

En su compañía

En la cautivadora cadencia
de su adictivo verbo amado
se anclan mis sensibles sentidos
siempre en la dulce espera
de ser el vértice de sus ternuras
y el ángulo abierto de sus deseos.

Le bastan dos ligeras pinceladas
en el acantilado posado diario
de mis pálidos amaneceres marinos
para inundar de luz y color
el acrobático óleo retratado
de mi apasionado corazón callado.

Una simple nota musical
nacida de sus tiernos labios
sumada al recargado pentagrama
de mis profundos suspiros
y hasta la melodía del silencio
recobra fuerza y nuevos brios.

En el atardecido cielo herido
de su opalina mirada clara
se posa serena mi memoria
sombreando viejos recuerdos
de las noches oscuras y sombrías
cuando me faltaba su amada compañía.


acróbata

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